TRASTORNOS DE LA ALIMENTACION
Zona de alumnos
del proyecto SALUD XXI

 
 
Si estuvieras bastante segura de que tu amiga (o amigo) tiene uno de estos trastornos, ¿deberías decírselo a sus padres?

 

LA PREGUNTA DEL FORO DE DEBATE:

¿QUÉ PUEDES HACER SI UNA DE TUS AMIGAS (O AMIGOS) SUFRE UN TRASTORNO DE ALIMENTACIÓN?

Lectura

Algunas actitudes y comportamientos que pueden indicarte que tu amiga o amigo padece un problema con la comida son estos:

·        A menudo habla sobre peso y silueta; suele decir, por ejemplo, cosas así: “Necesito perder peso” o “Si fuera un poco más delgada, sería feliz”.

·        Pasa mucho tiempo preocupado con la dieta, se salta comidas o desaparece en el baño justo después de ellas.

·        Ha cambiado, o al menos tú lo sientes así, su forma de actuar en los últimos tiempos. 

¿Qué puedes hacer en estos casos? 

Una buena opción consiste en hacerle notar que estás preocupado por él o por ella. Escucha lo que te dice. No le des consejos. Emplea una actitud desdramatizadora, cálida y empática, de apoyo incondicional. Que vea que no está solo o sola ante el problema. Tu objetivo último debería ser el de lograr que buscara ayuda profesional. También puedes contactar con alguna organización cercana para encontrar apoyo. Consigue toda la información que puedas y ofrécesela a tu amiga.

“Carolyn Bartholoniew era una de las mejores amigas de la difunta Diana de Gales. Era una larga amistad, de la época en que estudiaban juntas en un internado. Carolyn se enteró de la bulimia de Diana, preocupándose cada vez más a medida que su enfermedad empeoraba. Por fin, Carolyn leyó que la pérdida de ciertos minerales a través del vómito podría ser la causa del cansancio y la depresión de su amiga. Preocupada, la llamó para decirle que fuese a consultar con un médico. Diana, que no quería enfrentarse al problema, se negó diciendo que «no le apetecía hablar de sus problemas con un especialista». Pero Carolyn le dio un ultimátum: o Diana consultaba sobre sus trastornos de la alimentación con un médico o la prensa iba a enterarse de su bulimia. Diana pidió, a regañadientes, una consulta. Éste fue el primer paso hacia su recuperación. Después de seis meses de tratamiento, le confesó a Carolyn que se sentía como «si hubiera nacido de nuevo». Su vieja rutina de autoinducir el vómito cuatro veces por día se había reducido a una vez cada tres semanas”.

Pregunta

He aquí una cuestión peliaguda para que la discutas en el grupo: si estuvieras bastante segura de que tu amiga (o amigo) tiene uno de estos trastornos, ¿deberías decírselo a sus padres?