
LA
PREGUNTA DEL FORO DE DEBATE:
¿QUÉ
PUEDES HACER SI UNA DE TUS AMIGAS (O AMIGOS) SUFRE UN TRASTORNO DE
ALIMENTACIÓN?
Lectura
Algunas
actitudes y comportamientos que pueden indicarte que tu amiga o amigo
padece un problema con la comida son estos:
·
A menudo habla sobre peso y silueta; suele decir, por
ejemplo, cosas así: “Necesito perder peso” o “Si fuera un poco más
delgada, sería feliz”.
·
Pasa mucho tiempo preocupado con la dieta, se salta
comidas o desaparece en el baño justo después de ellas.
·
Ha cambiado, o al menos tú lo sientes así, su forma
de actuar en los últimos tiempos.
¿Qué
puedes hacer en estos casos?
Una
buena opción consiste en hacerle notar que estás preocupado por él
o por ella. Escucha lo que te dice. No le des consejos. Emplea una
actitud desdramatizadora, cálida y empática, de apoyo incondicional.
Que vea que no está solo o sola ante el problema. Tu objetivo último
debería ser el de lograr que buscara ayuda profesional. También puedes
contactar con alguna organización cercana para encontrar apoyo. Consigue
toda la información que puedas y ofrécesela a tu amiga.
“Carolyn Bartholoniew era una de las mejores amigas de
la difunta Diana de Gales. Era una larga amistad, de la época en
que estudiaban juntas en un internado. Carolyn se enteró de la bulimia
de Diana, preocupándose cada vez más a medida que su enfermedad
empeoraba. Por fin, Carolyn leyó que la pérdida de ciertos minerales
a través del vómito podría ser la causa del cansancio y la depresión
de su amiga. Preocupada, la llamó para decirle que fuese a consultar
con un médico. Diana, que no quería enfrentarse al problema, se
negó diciendo que «no le apetecía hablar de sus problemas con un
especialista». Pero Carolyn le dio un ultimátum: o Diana consultaba
sobre sus trastornos de la alimentación con un médico o la prensa
iba a enterarse de su bulimia. Diana pidió, a regañadientes, una
consulta. Éste fue el primer paso hacia su recuperación. Después
de seis meses de tratamiento, le confesó a Carolyn que se sentía
como «si hubiera nacido de nuevo». Su vieja rutina de autoinducir
el vómito cuatro veces por día se había reducido a una vez cada
tres semanas”.