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medida que la ganadería cobra importancia se desarrollan núcleos de población
cerca de los pastos de altura. Ellos suponen además la organización del
territorio en Quiñones (Sallent, Partacúa, Panticosa) y la posterior
concesión de privilegios por Pedro IV en el siglo XIV, lo que significa la
autogestión de la comarca. Los Quiñones desaparecen oficialmente en 1.836. La
existencia de Búbal se conoce desde 1.495, alcanzando su máximo de población
a principios del siglo XX. En la actualidad, el Valle de Tena ha visto
disminuir su población en un tercio y un cuarto, no siendo igual este
descenso en los distintos pueblos. En
1.968 comienzan las obras de construcción de la presa de Búbal. Las aguas
anegarán parte de las tierras de labor, por lo que se procede a la
expropiación de todos los terrenos y del casco urbano. El pueblo queda
definitivamente abandonado en 1.970. En 1.984, comienza el Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados, con la llegada de los primeros grupos de alumnos para comenzar la reconstrucción del pueblo. |
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