La mirada singular        

Página del antiguo Seminario de
Historia del Arte
del C.P.R. nº 1
de Zaragoza (España)
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“El león como símbolo pintado”

El Corte Inglés
Paseo de la Independencia y Glorieta Sasera
3 mayo-4 junio 2006


Introducción
El león como símbolo de Zaragoza
Artistas y leones (imágenes y comentarios)
Comentario de una obra. El león de Valtueña

Los viejos leones de Rallo, travestidos de modernidad toman las calles de Zaragoza...

   El Corte Inglés de Zaragoza, para conmemorar sus 25 años de presencia en Zaragoza (1981-2006), ha presentado una exposición de arte público que consta de 25 esculturas ubicadas en las calles donde se sitúan los centros de El Corte Inglés en Zaragoza (Paseo de la Independencia y Glorieta Sasera).
   
    La obra expuesta es la intervención de 25 artistas aragoneses sobre la simbólica escultura del león zaragozano, presente en el blasón de la ciudad, que en este caso se ha inspirado en las dos parejas de leones realizadas por Francisco Rallo para el Ayuntamiento de Zaragoza en 1988, situados en el Puente de Piedra. Partiendo de este modelo se han realizado 25 reproducciones a menor escala, en fibra de vidrio y poliéster, que los 25 artistas elegidos han intervenido pictóricamente según su criterio y estilo.


25 leones para una ciudad: ¿el león conquista el espacio urbano?

    El león constituye un símbolo parlante de la ciudad de Zaragoza desde la Edad Media, cuando se incorpora al escudo de la ciudad. La elección de l león como motivo de esta intervención artística forma parte del planteamiento de la empresa promotora para buscar un elemento de integración con la población zaragozana en la celebración de su 25 aniversario.Ya en los años ochenta, Francisco Rallo Lahoz (Alcañiz, 1924) escultor aragonés, recibió del Ayuntamiento de Zaragoza el encargo de realizar cuatro monumentales leones en bronce para el Puente de Piedra de Zaragoza.

   Hoy en esta exposición titulada “El león como símbolo pintado” se recupera al simbólico animal en 25 reproducciones idénticas sobre materiales contemporáneos puestos a disposición de los 25 artistas para utilizarlos como soporte pictórico de sus respectivas creaciones. El material noble, con vocación perdurable, sobre el que Rallo ejecutó sus cuatro ejemplares para el Puente de Piedra, se sustituye en este caso por un material contemporáneo, la fibra de vidrio+poliéster, acorde con el carácter prefabricado y seriado que se quiere imprimir a los 25 leones, y cuya metamorfosis con la finalidad de convertirlos en un objeto único e irrepetible, es precisamente el reto que han de afrontar los 25 artistas.

   El resultado de esta intervención es una variado catálogo de tendencias y estilos, cuyo único rasgo común es el absoluto colorismo, cercano en algunos ejemplares al más puro “kitsch”. Predomina el sentido pictórico de la intervención sobre el sentido escultórico, reduciendo la imponente volumetría de los leones de Rallo a un mero soporte sobre el que imprimir un sello personal.

   ¿El león conquista el espacio urbano? El concepto de escultura pública a la manera contemporánea, basado en la integración del elemento escultórico con los ciudadanos, no se ha logrado en esta muestra, debido a la disposición de, a mi juicio, inoportunos pedestales de color violeta, que lejos de realzar la belleza del león intervenido, crean un efecto de abigarramiento y artificio. El león no se integra con el ciudadano de a pie, sino que se mantiene un discurso jerárquico con el espectador, del que resulta una relación convencional público-obra de arte, a la manera del museo decimonónico. El interés de la propuesta radica sobre todo en el carácter público de la misma, es decir, la ocupación y apropiación del espacio público como receptáculo de la obra de arte. Este sentido democrático de la creación artística, que la convierte en un objeto accesible para todos los ciudadanos, es altamente reivindicable, y entronca con las nuevas corrientes artísticas que plantean la intervención en el espacio urbano.

   Los leones de Rallo, metamorfoseados por Sergio Abraín, Vicente Badenes, Natalio Bayo, Alberto Carrera Blecua, David Israel, Francisco de Abajo, Jorge de los Ríos, Germán Díez, Miguel Ángel Domínguez, Miguel Ángel Encuentra, María Enfedaque, Pedro Flores, Antonio A. Fombuena, Jesús Fraile, José Luis Gamboa, Jesús Lapuente, José María Martínez Tendero, Enrique Pérez Tudela, Eduardo Salavera, Pedro J. Sanz, José María Valtueña, Juan José Vera, Lina Vila, Gregorio Villarig y Vicente Villarrocha, conforman una síntesis de las aportaciones de varias generaciones de artistas plásticos aragoneses desde el organicismo, el neocubismo, la neofiguración, la abstracción, el surrealismo, el expresionismo, el minimalismo, el pop... Los viejos leones de Rallo, travestidos de modernidad toman las calles de Zaragoza...

Sergio Abraín García (Zaragoza, 1952)

Pintor, decorador y diseñador. Su formación la inicia en 1968. Miembro fundador del Colectivo Plástico de Zaragoza, 1975. Funda las zaragozanas galerías de arte Pata Gallo, 1978, y Caligrama-Pata Gallo, 1983, caracterizadas por su espíritu rompedor. En 1977 funda, edita, dirige y diseña la revista de poesía visual Zoo-Tropo, publicando cuatro números. Realiza decoraciones para teatro, montajes en diversos espacios y decora el templete diseñado por el arquitecto Ricardo Usón para el Ayuntamiento de Zaragoza. En 1987 realiza un mural para el Centro Cultural Delicias de Zaragoza.

Vicente Badenes Davíu (Huesca, 1956)

Pintor. Evoluciona hacia un bodegón de marcado lirismo sobre unos fondos muy trabajados que como tales son notables abstracciones.
Natalio Bayo (Épila, 1945)

Pintor, grabador e ilustrador. El dominio del dibujo es fundamental para su obra con donde la línea constituye el elemento aglutinante. A 1969 corresponde un breve período con la figura y el caballo como temas dominantes. En 1970 se interesa por una neofiguración dentro de la crítica social. Desde 1986 el desnudo, tanto en espacios interiores como en exteriores, adquiere un singular protagonismo. Su obra gráfica, iniciada en 1971, mantiene los temas comentados. Como una excepción conviene recordar la serie de trece grabados, 1996, basada en Los caprichos de Goya.

Alberto Carrera Blecua (Huesca, 1952)

Pintor. Desde 1975 se interesa por la acciones y los montajes. En 1971 inicia sus estudios en la Escuela Massana de Barcelona, en 1972 en la Escuela Internacional de Pintura Mural de San Cugat y en 1973 ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona. Con posteridad a 1978 mantiene lo gestual, que mezcla con sugerencias espaciales y formas geométricas, de manera que aflora un expresionismo con un tono dramático.

Jorge de los Ríos Barbany (Zaragoza, 1958)

Pintor. Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Investigación y experimentación con el pintor y profesor Pedro Hernández Prieto; Técnicas y expresión de la pintura con el pintor Nelson Villalobos y Técnicas del Grabado con Mariano Castillo. Su primera exposición individual es en 1991, con 33 años. Su personalidad pictórica nace rápidamente. Desde 1995 desarrolla una obra con el zinc como protagonista.

Germán Díez López (La Almunia de Doña Godina, 1965)

Pintor y escultor. Miembro fundador del Grupo Somatén Albano de Zaragoza (1984 a 1986). En 1987 tiene una obra casi heredera de Gutiérrez Solana, desde 1988 se interesa por una abstracción con la pintura gobernando por medio de cambiantes texturas. Cuando en 1994 obtiene el Primer Premio de Escultura Isabel de Aragón, de Zaragoza, comienza una etapa vinculada con la naturaleza vegetal, animal y con el ser humano.


Miguel Ángel Encuentra Villamana (Aliaga, 1951)

Pintor. Autodidacta. En 1980 organiza la Escuela Municipal de Pintura «Villa de Tauste», donde imparte clases hasta 1986. Secretario de la Asociación de Artistas Plásticos Goya-Aragón, 1981 a 1985. Participa en 1982 en el VI Simposium Internacional de Arte (Hecho, Huesca) y en 1986 colabora en la segunda época de la revista Metrónom, de Barcelona. Comienza a pintar en 1967, interesándose por una obra expresionista aliada a lo figurativo. El contacto con la naturaleza, a partir de 1984, motiva la irrupción de un fuerte colorido.

María Enfedaque (Zaragoza, 1975)

Estudió dos años en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, para luego trasladarse a Barcelona donde prosiguió sus estudios en la Facultad de Bellas Artes. Desde el año 2000 vive y trabaja en la capital aragonesa. Desde 1997 ha participado en distintas exposiciones individuales y colectivas en Zaragoza, Barcelona y Bruselas. En 2004 recibió el premio Delegación del Gobierno en Aragón.


Pedro Flores García (Zaragoza, 1964)

Pintor. Estudia en la Escuela de Artes de Zaragoza y en las Aulas de Pintura de la Universidad Popular de Zaragoza. En 1993 es premio de pintura del VII Premio «Isabel de Portugal» de la Diputación Provincial de Zaragoza y en 1994 Premio en el VII Concurso de Pintura «Francisco Pradilla» del Ayuntamiento de Villanueva de Gállego, Zaragoza. En 1999 Beca de la Casa de Velázquez, Madrid. Miembro fundador del Grupo El Colectivo Radiador.

Antonio Alonso Fombuena (Villarquemado, 1949).

Pintor. Autodidacta. Vive en Zaragoza de 1965 a 1974, en Barcelona de 1975 a 1993 y en Zaragoza desde 1994. En 1973 obtiene la Medalla de Oro del IV Premio San Jorge, Diputación Provincial de Zaragoza. Tras unos tanteos con el paisaje tomado del natural y una etapa neo-figurativa, se interesa por un expresionismo abstracto. El cambio, desde 1996 conduce por el camino de las abstracciones de muy rico colorido, con predominio de las sensaciones de radical capacidad evocadora.


José Luis Gamboa Urgeles (Zaragoza, 1952)

Pintor. Trabaja como maestro. Autodidacta. Su primera exposición, en este caso colectiva, es el año 1981, con un estilo fotorrealista.Su inclinación por mostrar lo más recóndito del ser humano queda de manifiesto, como una variante, en el cuadro Políptico dantesco, 1998-1999, basado en numerosos retratos que analizan la personalidad de dispares personas.

Jesús Lapuente

Pintor. Comienza sus estudios artísticos en la Escuela de Artes Aplicadas de Zaragoza. Sus primeras exposiciones reflejan similitudes estéticas con el movimiento pop e incluso, con el surrealista. Entre el 78 y el 87 realiza siete exposiciones individuales en varias ciudades españolas, en las que ya deja claro su dominio del dibujo y la precisión con el pincel. Del 88 al 92, vive en Madrid trabajando en varias revistas como diseñador, lo cual supone un paréntesis temporal en su producción artística. En 1993 comienza una nueva etapa en Huesca, con una mayor dedicación al diseño y la publicidad.


José María Martínez Tendero (Albacete, 1947)

Pintor. Interesado por la pintura y escultura desde muy joven. Con 18 años se matricula en la Escuela de bellas Artes de San Carlos, Valencia, donde estudia dos cursos, para continuar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1970 fija su residencia en Zaragoza. Estuvo relacionado con el Grupo Telom de Toledo. Como pintor se interesa por el impresionismo y con posteridad por el hiperrealismo, mientras que, finalizando los sesenta, la figura y el paisaje.

Eduardo Salavera Moreno (Zaragoza, 1944)

Pintor. Durante cuatro años estudia en la zaragozana Academia Cañada. Miembro del Colectivo de Artistas Plásticos. Su formación figurativa, nunca abandonada, es determinante para que un neocubismo esbozado perfile sus primeras obras. En 1968 su obra adopta un tono monumental, además un viaje a Italia hace que enriquezca su sentido del color.



Pedro J. Sánz López (Orea, 1952)

Pintor. Estudia pintura y dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, ciudad en la que vive desde 1963. De 1975 a 1985 cofunda y promueve la productora de cine J.B.S. que obtiene el premio Ciudad de Zaragoza Segundo de Chomón por el corto “De la Magdalena al Azuda”. Tras una fase de asentamiento su obra, se inclina hasta el presente en un muy definido surrealismo.


Juan José Vera Ayuso (Guadalajara, 1926)

Pintor y escultor. Autodidacta. Miembro fundador del Grupo Zaragoza. Vive en Zaragoza desde 1934. Retratos, paisajes y muchos autorretratos, marcan una primera fase, que da paso a la obra abstracta, entre 1947 y 1948. Su neocubismo es el punto de partida para llegar a una abstracción con denso empaste, telas que pega al lienzo, arrugas, costuras, y grafía personal con rítmicos trazos. En 1961 sustituye la tela por la tabla como soporte, que mantiene hasta 1971, e incorpora hierros a partir de 1962. Con el tiempo su pintura se dulcifica y el color adquiere mayor protagonismo. Partiendo de ambas bases retoma la escultura en 1986 para concluir, hasta el año 2000, un número considerable de obras en madera y hierro.


Lina Vila ( Zaragoza, 1970)

Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de San Jorge de Barcelona, donde realizó también sus estudios de postgrado. Ha realizado exposiciones individuales en Zaragoza, Castellón, Barcelona y en la ciudad francesa de La Rochelle, entre otros lugares. Ha participado en numerosas colectivas en España, Francia e Italia. En el año 2003 recibió el primer premio de Arte Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal.

Gregorio Villarig del Cacho (Valencia, 1940)

Pintor. De padres aragoneses, vive en Zaragoza desde los tres años. Estudios parciales en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Tiene un grave accidente, lo cual es clave para su dedicación a la pintura. Su primer período, 1966 a 1975, se basa en un paisaje que evoluciona para imponerse lo plástico sobre lo temático, que desemboca en una casi abstracción mediante planos y líneas. A finales de 1975 incorpora una muñeca realista. En 1977 añade a las muñecas banderas y cajas.

Vicente Villarrocha Ardisa (Zaragoza, 1955)

Pintor. Estudia Arte Publicitario en la Escuela de Artes y oficios de Zaragoza. En dicho centro ejerce en la actualidad como profesor. Miembro fundador del zaragozano Grupo Algarada y crítico de arte en Andalán, 1980 a 1982, bajo el seudónimo de B.(enjamín) Gimeno, así como en la revista Menos Quince, 1985, la guía del ocio Zaragocio y El Día, 1989 a diciembre de 1992. Tras una fase expresionista y otra etapa constructivista, se interesa por una figuración objetiva del entorno social con una señalada carga crítica de personajes y fragmentos urbanos. Desde mediados de los ochenta la temática se basa en asuntos muy específicos, normalmente vividos por el autor, con un feroz sentido crítico

David Israel
Francisco de Abajo
Enrique Pérez Tudela
Jesús Fraile
Miguel Ángel Domínguez
COMENTARIO DE UNA OBRA

El león de Valtueña
 José María Blasco Valtueña

   Zaragoza, 1955. Graduado en Artes Aplicadas. Desde 1972 hasta 1976 es miembro activo y participa con el GRUPO FORMA en happenings, montajes, movidas, manifiestos, investigaciones naturaleza-arte-naturaleza, exposiciones, revistas y acciones desesperadas. En 1974 es miembro fundador de la revista de lo artístico El Pollo Urbano. Desde 1980 hasta 1983 es promotor y presidente de la asociación cultural El Gallo de Zaragoza, con una fecunda labor de fomento y desarrollo de las Artes y de la cultura popular

   El león intervenido por el artista José María Valtueña es, a mi juicio, una de las propuestas más interesantes entre las 25 de las que consta la muestra. El artista ha utilizado el prototipo de león basado en los originales de Francisco Rallo como soporte para su pintura, pero, lejos de caer en el decorativismo, ha pintado los chorros de pintura que caerían sobre la escultura arrojados desde arriba, como si hubiese

vertido varios botes de pintura negra, al modo “action painting”.

   El resultado es plásticamente muy bello, pero además desvela claves de interpretación muy interesantes:

1. El león de Rallo, sobrio, blanco e impasible, recibe la carga pictórica de forma violenta y queda brutalmente salpicado, en una metáfora del símbolo humillado. Asi mismo evoca el concepto de escultura pública sometida a la acción del tiempo y de los ciudadanos: erosión, graffiti, vandalismo, acción corrosiva de las aves…desde esta perspectiva el león de Valtueña sería un símbolo de cómo la acción humana puede afectar y alterar un objeto artístico, modificando su esencia para convertirlo en una nueva obra de arte.
2. Por otro lado, el resultado visual entronca también con la seriación blanco-negro y con la estética de consumo del código de barras, planteando así la posibilidad de una lectura en clave crítica, la de considerar al león como un “ready-made” o bien de consumo elevado a la categoría de arte, tal y como hicieron en los años 20-30 los legendarios dadaístas con Duchamp a la cabeza.

 

 

 

 



Ana Lacarta Aparicio
Seminario de Historia del Arte
CPR nº 1 Zaragoza

 

 
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