|
Fernando Marín Jaime
(Texto leído en el estreno de la representación, el día 13 de diciembre de 2005, martes, en el Centro Cultural de la CAI en Paseo de las Damas 11 de Zaragoza) De nuevo el Grupo de Teatro del Instituto "Pedro de Luna" de Zaragoza os presenta dentro del proyecto del Centro "Clásicos Luna" una segunda obra del comediógrafo latino Plauto. Se titula "Truculentus" y la conocemos en nuestra lengua por "El Cascarrabias". Quiero resaltar la extrañeza que causa a los entendidos este título, pues a diferencia de todas sus restantes comedias no responde ni al tema, ni a un personaje importante de la misma. Cascarrabias es un esclavo que no es esencial, como lo fuera "Pseúdolo" o "El soldado Fanfarrón"; tampoco tiene un sentido metafórico como sucede en la Aulularia, la olla, en la que el autor critica a la avaricia. De nuevo damos las gracias a todos los que han hecho posible esta segunda aparición en escena: al Departamento de Educación Cultura y Deporte de la Diputación General de Aragón, al Departamento Cultural de la Caja de Ahorros de la Inmaculada, a la Asociación de Padres de Alumnos, a la Dirección del Centro, a todos los componentes del Claustro de Profesores, al Consejo Escolar, a los alumnos del centro, a los administrativos y conserjes, que han participado en la preparación de la obra. No queremos olvidarnos de la colaboración del Grupo Teatral "Hécate", sin cuya ayuda nunca lo hubiéramos conseguido. A título personal, quiero mostrar mi admiración por Mª Ángeles Parroqué, Juan Luis Pérez Pascual, Inmaculada Carné y Jorge Gregorio que tan bien han sabido interpretar la obra del autor latino y adaptarla con fidelidad a nuestra cultura. La mayor alegría que puede tener un maestro, hermosa, aunque difícil profesión, es la de ver después de muchos años que sus alumnos lo han superado y, en este caso, los que han participado en este proyecto en la sombra lo han conseguido. Gracias a ellos por su generosidad con el Instituto y también a ellos mi enhorabuena. El Cascarrabias es una de las últimas obras que escribió el comediógrafo latino, en el año 189 a.C, hace ya 2217 años. Los estudiosos subrayan en ella como característica fundamental que en realidad no sea una comedia, sino una tragedia que busca hacer reír; es el drama que sufren un joven rico, un militar y un campesino al dejarse su dinero en manos de una cortesana y quedar con los bolsillos tan pelados como veis en estos momentos los míos. No podemos escandalizarnos de ello, si pensamos que hoy día la actividad de la protagonista es tan normal como lo fue en la antigua Roma; para corroborarlo solamente nos debemos fijar en los anuncios que, bajo el epígrafe de Relaciones, se editan diariamente en nuestros periódicos, (como muestra el que ayer leí: Se ofrecen jóvenes de 19 años, 90-60-90, conocedoras de todos las lenguas, incluida la griega, admiten tarjeta de plástico, abstenerse los insolventes". Omito el teléfono, pero si a alguien le interesa podrá encontrarlo en la página 55 del Heraldo de Aragón del día 20 de marzo). Igualmente se alude a un falso aborto: No encontramos en Roma la discusión que en nuestra cultura provoca, pues en la cultura romana este hecho no tenía importancia moral En el contexto de la obra, la realización o no del mismo depende de motivaciones económicas: la esclava Astafia, tan amable en su comportamiento exterior como malvada en el interior como Virginia Palazón en la serie televisiva "motivos personales", se lo propone por el temor a que el militar huya de su dueña cuando conozca el nacimiento del niño; sin embargo, Fronesia, su dueña, se opone a su proposición por creer que así lo atraería más profundamente a su persona, como así sucede. Para que podáis comprender alguna de las escenas de la obra según el momento en que se escribió, creo necesario explicar las diferencias existentes en la cultura romana y la actual sobre la adopción de un hijo recién nacido: en Roma no era reconocido como legítimo un hijo nacido en una familia de ciudadanos romanos, en tanto el padre no lo recogía de manos de una esclava; entonces lo tomaba como suyo y tenía los derechos que le correspondían como ciudadanos. Solamente se explica la exigencia del anciano Calicles al joven Diniarco de que tome al niño en sus manos. Os dejo ya con las palabras del autor, "Hac fabula gaudete, ridete et, si, cum finiat, grata vobis fuerit, histriones plaudite. Valete". Para los profanos, lo traduciré, "Alegraos con esta comedia, reíos y, si os es grata, aplaudid a los actores. Salud". |