Fronesa, Astafia, Estratófanes, Estrabax

ESTRATÓFANES.- Para expiar mis culpas, en cumplimiento de la condena que me impuso, yo le traigo una mina de oro a mi amiga. Para que se digne aceptar todos los regalos que tan inútilmente le he hecho. ¡Salud Fronesia!

FRONESIA.- (Volviéndole la cara.) No me hables.

ESTRATÓFANES ¡Qué cruel eres! Pero se puede saber ¿qué pleito tienes conmigo?. Yo, amor mío, para expiar las ofensas que he podido hacerte, te traigo esta mina de oro. Si no me crees, vuelve la vista. (Le muestra una bolsa con dinero.)

FRONESIA.- Bien poca cosa es. El niño necesita comida, pañales, ropa de cuna, aceite y luego está la nodriza, la comadrona…

ESTRATÓFANES.- (Acercándose, zalamero.) Te daré todo lo que quieras, lo que me pidas. Pero ahora dame un beso.

(entra Estrabax a escena, saliendo de casa de Fronesia)

ESTRABAX- (Saliendo de casa de Fronesia.) Pero, ¿dónde diablos se habrá metido mi amor? Ni en el campo ni aquí con­sigo hacer nada. Me muero de aburrimiento. De estar tanto tiempo recostado en el lecho esperándola tengo, pobre de mí, los miembros entumecidos. Pero ahí la veo. Hola, cariño, ¿qué haces?

ESTRATÓFANES.- ¿Quién es ese individuo?

FRONESIA.- Un hombre al que amo, por Castor, mucho más que a ti.

ESTRATÓFANES.- ¿Más que a mí? ¿Qué quieres decir?

FRONESIA.- Quiero decir que me dejes en paz. (Se aleja bruscamente hacia la puerta de su casa, donde está Estrá­bax.)

ESTRABAX.- Ven, cariño, que quiero hablar contigo

FRONEISA.- Ya voy tesoro mío ¿Quieres que te abrace y te dé un beso?

ESTRABAX .- Haz lo que quieras, con tal de proporcionarme placer. (Fronesia lo abraza.)

ESTRATÓFANES.- ¿Voy yo a consentir que abrace a otros de­lante de mis narices? Muerto, por Hércules, preferiría verme antes. (A Fronesia.) Quita tus manos de este tipo, mujer, si no quieres que os traspase con mi espada a ti y a él.

FRONESIA.- A bofetadas no arreglarás nada, si aspiras a mi amor. Es con oro, Estratófanes, no con hierro como puedes conseguir que deje de amarlo.

ESTRATOFANEX.- Una mujer tan bonita y elegante como tú, ¿cómo puede amar a un adefesio como ése?¿Cómo eres capaz de abrazar tú a ese tipo tan sucio y desgreñado?

FRONESIA.- Por sucio y desgreñado que sea, a mi me pare­ce bello y hermoso.

ESTRATÓFANES- Pero, aunque lo ames a él, ¿no podías dar­me al menos un poquitito de tus delicias?

FRONESIA.- ¿Cómo? ¿Qué es lo que tengo que darte?

ESTRATÓFANES.- A cualquiera deja entrar en su casa. (A Es­trábax.) Aparta de ella tu mano.

ESTRABAX.- Te vas a ganar una buena paliza, bravo gue­rrero.

ESTRATÓFANES.- Yo le he dado oro.

ESTRABAX- Y yo plata.

ESTRATÓFANES.- Y yo un manto de púrpura.

ESTRABAX - Y yo ovejas y lana y todas las demás cosas que me pida, se las daré.

FRONESIA.- Eres un encanto, por Cástor, Estrabax mío. Si­gue, por favor.

ASTAFIA.- Un tonto y un loco compiten en arruinarse. Nosotras estamos de enhorabuena.

 ESTRATÓFANES.- (A Fronesia.) Toma, un talento en filiposde plata; toma, cógelo.¿Dónde está tu regalo? ¿De qué tienes miedo?

ESTRABAX-, En esta bolsa que llevo colgada del cuello, le traigo encerrado un rebaño de ovejas. ¡Menudo regalo he hecho! ¡Con qué facilidad lo he derrotado!

ESTRATÓFANES.- Al contrario, he sido yo el que te ha derrotado, pues yo he sido el que ha hecho un regalo.

FRONFESIA.- (A Estrabax) Anda, entra, por favor; entra a pasar un rato conmigo. (A Estratófanes.) Después pasarás tú también un rato conmigo.

ESTRATÓFANES.- ¿Cómo? ¿Qué dices? ¿Que vas a pasar un rato con él? ¿Y me dejas para después a mí, que he sido el que te he hecho un regalo y te he dado un hijo?

FRONESIA.- Por cierto Estratófanes, respecto al niño... ¿es muy importante para ti la paternidad?

ESTRATOFANES.- Con lo que me está costando…Por cierto, he oído en el foro ciertos rumores sobre ese niño que…

FRONESIA.- ¡Esta bien, venid conmigo los dos y pasemos un buen rato! ¡Astafia, Pánfila! Acompañadlos a mis habitaciones y que se pongan cómodos. Ahora entraré yo

ESTRATÓFANES.- De acuerdo. Tal como veo que se han puesto las cosas, habré de conformarme con lo que se me da.

ESTRABAX .- En mi lecho, desde luego, no permitiré que te recuestes tú.

ESTRATOFANES.- ¿Quieres ver mi espada?

(entran a casa de Fronesia)

FRONFESIA.- (A los espectadores.) ¡Qué maravillosa caza he hecho, por Cástor, a pedir de boca! Y ya que a mí me han sali­do bien las cosas, trataré de que os suceda lo mismo a voso­tros. Si alguno de vosotros tiene deseos de pasar un buen rato, no tiene más que hacérmelo saber. Ahora en honor a Venus aplaudid, pues esta comedia goza de su patrocinio. ¡que la noche os sea propicia!

FIN

Por Mª Ángeles Parroqué Bruñén

Para Salir, cerrar esta ventana

No olvide visitar "Clásicos Luna"en nuestra web:

www.educa.aragob.es/iespluza