Gastronomía
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Uno de los postres más típicos de la Navidad en España es el turrón.

Muchos se han disputado el origen del turrón, pero se cree que fueron los árabes quienes lo fabricaron al comenzar el S. XVII.  

 


Recetas

Turrón de guirlache

Ingredientes:

- 100 gr. De almendras tostadas

- 150 gr. De azúcar

- Mantequilla

- Anises

Elaboración:

Pelar las almendras. Fundir el azúcar y cuando se haya fundido mezclar con las almendras y remover.

Verter sobre un molde, previamente engrasado con mantequilla, aplastando y aplanado la masa con una espátula de madera.

Decorar con anises y dejar enfriar

Turrón de mazapán

Ingredientes:

- 150 gr. De almendras

- 150 gr, de azúcar glasé

- Un huevo

Elaboración:

Triturar las almendras y mezclarlas con el azúcar. Batir la clara a punto de nieve y unirla suavemente con la masa anterior. Trabajar la masa hasta que adquiera consistencia. Tomar porciones del tamaño de una nuez y modelar figuritas. Se decoran con frutos secos y se pintan con la yema de huevo.

Finalmente se introduce unos minutos al horno para que tomen color.

 

Turrón de chocolate

Ingredientes:

Una tableta de chocolate sin azúcar de 200 gr.

Una cucharada sopera de leche condensada

Una cucharada sopera de margarina

150 gr. De frutos secos ( almendras tostadas, nueces, cacahuetes...)

Elaboración:

Trocear la tableta de chocolate y fundirla al baño María o al microondas. Mezclarlo con la leche condensadas y la margarina. Cuando la masa sea homogénea, añadir los frutos secos.

Verter en un molde engrasado con mantequilla y dejar enfriar.

Se decora con los mismos frutos secos

 

 

 

Roscón de Reyes


Este dulce, uno de los más antiguos de Navidad, tiene un origen pagano. El Imperio Romano celebraba la llegada del año nuevo el 1 de marzo. Los romanos atendían a las leyes del tiempo, porque al llegar la primavera desbordaban de vida árboles y plantas, y la luz aumentaba, lo que hacía creer que comenzaba un nuevo ciclo anual. En aquellos tiempos, desde mediados de diciembre a finales de marzo tenían lugar las fiestas de invierno, durante las cuales Roma celebraba la protección de sus dioses. Años más tarde la Iglesia logró cristianizar esas fiestas paganas superponiendo la fecha del nacimiento de Cristo al solsticio de invierno. Con motivo de aquellas fiestas se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel que se repartían entre plebeyos y esclavos. En su interior se introducía una haba seca y al afortunado al que tocaba la legumbre era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo. Hacia el año 1000 la Iglesia había logrado transformar el espíritu primitivo de la fiesta de tal modo que en diversos lugares de Francia la figura del "rey haba" recaía sobre el niño más pobre de la ciudad. Felipe V importó en España esta tradición del rosco como culminación de las fiestas de Navidad, desprovisto de todo simbolismo y cubierto de frutas escarchadas con alguna sorpresa escondida en su interior.