Última actualización 21 Octubre, 2008
Gobierno de Aragón
Con la colaboración de: CAJA INMACULADA
Reflexiones de bibliotecarios sobre la lectura

"Bibliotecas y lecturas"

Chus JUSTE  

 

BIBLIOTECAS Y LECTURAS
Chus JUSTE

      No sólo es que aún existan las bibliotecas, si no que cada día se hacen más necesarias. Las bibliotecas se han convertido en lugares de encuentro, centros tolerantes y diversos, multiculturales y también en espacios donde se ha democratizado el acceso a la información. Las nuevas tecnologías se van incorporando a las bibliotecas y conviven en armonía con esos viejos amigos, imprescindibles también, por mucho que algunos digan, esos seres que llevamos en las maletas cuando viajamos, que nos acompañan en las noches de insomnio o nos mecen antes de dormir, nos hacen más calurosas las tardes de invierno y nos transportan a otros mundos desde el sofá de nuestra casa. Los libros, claro. Todos ellos duermen en las estanterías de las bibliotecas y despiertan cuando algún lector o lectora los elige, selecciona varios entre los miles y decide llevárselos en préstamo hasta su casa. En este acto de elección, de osadía, de atrevimiento, de discernimiento, hasta de declaración de amor, si cabe, se esconde toda la magia del acto de leer. La mayoría de las veces nos pasa desapercibido y no pensamos en su transcendencia, pero en la lectura tan esencial es el momento del antes, como el del ahora y el de después. Las bibliotecas nos permiten, además, equivocarnos en el momento de elegir, nos ofrecen la posibilidad de volver una y otra vez hasta dar con la lectura que necesitamos para ese momento.
      Las personas que siempre se fían del criterio del profesional o de sus amigos, o de sus maestros y nunca eligen los libros que van a leer, se pierden parte del proceso, dejan que los demás les preparen el viaje y, aunque a veces funciona y puede resultar mucho más cómodo, en la mayor parte de las ocasiones es fácil encontrarse en un puerto de no se sabe qué ciudad, con los billetes de un barco que no se sabe muy bien dónde, ni cuándo llegará y por supuesto desconoceremos también los compañeros de travesía. Insisto, a veces el viaje valdrá la pena y podremos descubrir en él, lo que Itaca representa, pero nuestro recorrido habrá sido incompleto. Para disfrutar plenamente del camino previamente hay que informarse de las diferentes posibilidades y con una mezcla de intuición y conocimiento adentrarse en él, asumiendo siempre el riesgo de equivocarse y volver a empezar.
      Para que este acto de libertad, a la hora de la elección de una lectura, pueda darse en una biblioteca, estos centros están obligados a disponer de una colección actualizada, que cubra las necesidades de sus usuarios potenciales, que la mayor parte del fondo sea de libre acceso y que los lectores y lectoras estén familiarizados con el espacio y con la organización del material.
      Todo el mundo cabe en una biblioteca, hablamos siempre de Bibliotecas Públicas y/o Municipales. Y para que tanto mayores como pequeños se sientan a gusto, conozcan su fondo y sepan dónde encontrar el material que necesitan, se hacen imprescindibles las actividades de formación de usuarios, animación a la lectura y difusión de la biblioteca.
      Este tipo de actividades favorecen un encuentro placentero entre el lector/a y el libro, el espacio, el edificio y su funcionamiento. Para disfrutar de una biblioteca y utilizarla correctamente es necesario controlar una serie de reglas, que nos darán las claves para movernos libremente y ser cada vez un poco más autónomos e independientes a la hora de encontrar y seleccionar el material que buscamos. Es por eso que, como uno de nuestros objetivos es crear y afianzar lectores y hacer que estos sean cada vez más autónomos, independientes y con mayor criterio, en las bibliotecas no dejamos de fabricar excusas, tácticas y estrategias para primero acercar y atraer a los usuarios y después intentar que estos se sientan como en casa y encuentren respuestas a sus intereses.
      Y llegados a este punto, cada biblioteca es un mundo, pero es sencillo encontrarse con programaciones que incluyen encuentros con autores, ilustradores, presentaciones de libros, exposiciones, charlas, talleres de cualquier tipo y condición, ciclos de cuentos para todas las edades, un trabajo incesante de coordinación y colaboración con los centros escolares, grupos de lectura, visitas guiadas, excursiones culturales, rutas botánicas, aventuras miles en colaboración con otros departamentos, asociaciones o instituciones etc. El listado se haría interminable. Con este tipo de actividades, todas ellas muy lejos del espectáculo y más cerca del placer íntimo y de la sorpresa, nuestros usuarios, que son todos los habitantes de nuestros pueblos y ciudades, consiguen descifrar los enigmas que se esconden entre los signos de las signaturas, encontrarse y ponerse a salvo en medio del huracán y las tormentas de los catálogos, descubrir el placer intenso que produce un rato de buena lectura, escuchar y sorprenderse con palabras e historias que casi siempre vienen de otros mundos. En ocasiones se emocionan, se asustan, se ríen.
      Nadie es el mismo cuando sale de una biblioteca y mucho menos si va acompañado de un buen libro.

* Chus Juste. Bibliotecaria de Zuera

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