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La música y la poesía se suman este curso a Invitación a la Lectura
Luis Eduardo Aute, Santiago Auserón, Carmen París y Gabriel Sopeña participan en la nueva edición del programa, junto a otros 70 escritores y cerca de 300.000 alumnos
ZARAGOZA. Las cifras hablan por sí mismas: este curso, 31 escritores
aragoneses, 25 escritores de ámbito nacional, 7 poetas, cantautores
y músicos, 3 escritores extranjeros, más de un centenar de centros
educativos, tres centenares de maestros y cerca de 30.000 alumnos. Son algunas
de las cifras del curso Invitación a la Lectura, que inicia su edición
número 21 con novedades.
La principal, que se han organizado varias sesiones en las que se invitará
a la lectura a través de la música. Y, para ello, se contará
con la participación de intérpretes y letristas de la altura
de Luis Eduardo Aute, Santiago Auserón, Carmen París o Gabriel
Sopeña. Un nuevo paso al frente de una actividad respaldad por el mejor
de los éxitos: realmente contribuye a que los jóvenes lean.
Ahora se busca que lleguen a la poesía de la mano de su hermana la
música.
Novedad este año, también, es que por primera vez las actividades
se extienden al ámbito de la Educación Primaria. “Es uno
de los retos más difíciles a los que nos vamos a enfrentar –aseguraba
ayer Ramón Acín. Coordinador del curso-. Esta actividad quiere
hacer honor a su nombre y ser una auténtica ‘invitación’
a leer, a descubrir la fascinante aventura de los libros”
La nueva edición de curso fue presentada ayer en Zaragoza por todo
lo alto, con la presencia de Rosa Regàs, directora de la Biblioteca
Nacional, y del músico Gabriel Sopeña, que subrayó las
bondades de un programa educativo que “revela una fe inquebrantable
en el valor social de la palabra, en un país que últimamente
está mostrando un gran desprecio hacia sus creadores”.
El
criterio y la libertad
Sopeña, docente también, aseguró que a las aulas universitarias
están llegando hace tiempo generaciones de alumnos que han participado
en Invitación a la Lectura, y que “lo recuerdan como una experiencia
muy positiva y enriquecedora”.
Regàs, por su parte, subrayó que participa en el ciclo desde
hace varios años. “No me lo pierdo porque me parece una actividad
interesante y fructífera”, dijo. Y añadió: “La
lectura desarrolla las facultades mentales, la imaginación, la fantasía,
la capacidad de comparar, las emociones, la memoria, y toldo esto ayudará
al niño a mejorar su capacidad de estudio. Ayuda a configurar el criterio.
Y sólo se puede ser libre si se tiene criterio, capacidad para discernir”.
Otra novedad este año es una página web “que va ser de
mucha ayuda para alumnos, profesores, periodistas, y para todos aquellos que
quiera saber cómo se invita a leer en los centros”, según
Ramón Acín. A ella se puede acceder desde www.educa.aragob.es/alectura,
y está estructurada por secciones, entre ellas un calendario con los
autores participantes e información biográfica sobre ellos.
También se está trabajando en la organización de unos
encuentros de poesía en los que participarán tanto escritores
nacionales como internacionales de los que dos ellos, el noruego Kjartan Flogstad
y el francés Jean François Amblard, participarán en sesiones
con los jóvenes.
Invitación a la Lectura cuenta con el patrocinio del Ministerio de
Cultura y la CAI.
MARIANO
GARCÍA
CON NOMBRE PROPIO
* Escritores de ámbito nacional: J. Llamazares, B.
Prado, J. Carazo, J. Soler, J. Reverte, C. Marzal, L. Silva, C. Obligado,
P. Zarraluki, A. Grandes, J.M. Reverte. J.P. Aparicio, j. Leguina, Luis del
Val., E. Freire, J.M. Guelbenzu, I. Mtnez. De Pisón, J.M. Latorre,
O. Merino, F. Mtnez. Laínez, G. Martín Garzo, L.A. de Cuenca,
R. Regàs, F. Iwasaki, Fernando Marías y Jean F. Amblard.
*
Músicos y poetas: Carmen París, A. Petisme, G. Sopeña,
J. Carbonell, L.E. Aute, S. Algora y Santiago Auserón.
* Autores aragoneses: F. Teria, F. Lalana, Daniel Nesquens,
Ramón Acín, Manuel Vilas, Magdalena Lasala, J. L. Corral, J.
Bolea, I. escuín, S. Pallaruelo, E. Satué, J. Fernández,
Lorenzo Mediano, Félix Romeo, J.M. Milagro, Teresa Garbi, Ángel
López, Emilio Gómez, Raúl García, J, María
Andrés Sierra, Mariano Gistaín, Ana Alcolea, Óscar Sipán,
Miguel Mena, Ángeles Irisarri, Cristina Grande, Ana María Navales,
Carlos Castán y David Lozano.
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El Periódico
de Aragón
3 DE NOVIEMBRE DE 2006
Escritores y cantautores recorrerán los institutos
‘Invitación a la lectura’ contará con 70 autores y llegará a 113 centros
ROBERTO MIRANDA. ZARAGOZA
“La
lectura no es sólo para aprobar exámenes, sino que desarrolla
la imaginación, suscrita emociones, y trabaja la memoria y la experiencia.
La lectura ayuda a desarrollar un criterio y a abrir caminos hacia la libertad”.
Así explicó ayer en Zaragoza la escritora, editora y bibliotecaria
Rosa Regàs su apoyo al programa Invitación a la lectura que
la DGA y la CAI van a llevar a 113 centros educativos de todo Aragón
con la participación de 70 escritores, poetas y cantautores.
A lo largo de 21 años, este programa coordinado por el profesor y novelista
Ramón Acín desarrolla estrategias de contacto de los alumnos
de Secundaria con los textos literarios contemporáneos y el diálogo
directo con los propios autores. Sirve también como herramienta didáctica
para los profesores. Ayer se presentó el libro que explica, con 15
ejemplos concretos, las actividades realizadas en el curso 2005-2006.
Para este curso, Invitación a la lectura se abre con ocho centros de
Educación Primaria, con el programa experimental Saber leer que coordinará
Isabel Andrés y que, según explicó ayer Ramón
Acín, “era nuestro gran reto”. También incorpora
los Encuentros de Poesía y el ciclo Música y poesía,
con los cantautores Gabriel Sopeña, Carmen París, Santiago Auserón,
Sergio Algora, Joaquín Carbonell y Luis Eduardo Aute.
BUENOS
RECUERDOS
Gabriel Sopeña explicó ayer cómo le llegan a sus clases
universitarias muchos alumnos que recuerdan este programa como “un proceso
muy positivo para su formación”. Sopeña ponderó
la inclusión de los cantautores y poetas “en un momento –dijo-
en el que para los jóvenes quizá no es tan evidente la identificación
de la música con la cultura, sino con el consumo y el éxito”.
Participarán este año unos 30.000 estudiantes y unos 300 profesores
de institutos (75), centros de adultos (28), colegios (6) y la escuela de
idiomas. Intervendrán en los ciclos 31 escritores aragoneses, 25 literatos
del resto del país, siete poetas, cantautores y músicos y tres
escritores extranjeros. Ya están confirmados el noruego Kjartan Flogstad
y el poeta y narrador Jean François Amblard. Entre los aragoneses figuran
Teira, Lalana, Nesquens, Vilas, Lasala, Corral, Bolea, Gistaín, Mena,
Sipán, Irisarri, entre otros. De los nacionales, Regàs, Llamazares,
Martínez Reverte, Leguina, Marzal, Grandes o Iwasaki, hasta 25 nombres.
Otra novedad este año es la apertura de una página web en la
que se recoge la experiencia que se lleva a cabo con los alumnos, muestra
el calendario con información bibliográfica sobre los escritores
y reflexiones en torno a la lectura expuestas por bibliotecarios, escritores
y críticos. Asimismo se han instalado en la página web varias
muestras de guías de lectura y una sección de experiencias,
entrevistas y reseñas. También se muestran monografías
y explicaciones de escritores sobre su proceso de creación. Incluye
noticias sobre el programa Saber leer, así como coloquios y enlaces.
El viceconsejero de Cultura, Juanjo Vázquez, explicó que “la
pasión por contar historias significa pasión por la vida”,
al presentar a Rosa Regàs. La escritora catalana se mostró “encantada”
de acudir un año más a este programa, que descubre “lo
divertido, la plenitud que provoca la lectura” y que la CAI y la DGA,
dijo, “tienen el buen gusto y el valor de mantener”.
HERALDO
DE ARAGÓN
9 de noviembre de 2006
“Aragón
siempre ha dado hombres que por sí solos levantan sueños”
El
escritor Julio Llamazares, que prepara una novela y un libro de viajes por
las catedrales españolas, inauguró ayer en Zaragoza un nuevo
curso de Invitación a la Lectura
ZARAGOZA.
“Os voy a contar una cosa divertida. Un día regresé a
la casa de mi familia en León, y me encontré a mi sobrino muy
preocupado porque tenía que hacer a toda prisa un trabajo sobre la
personalidad del autor que había escrito ‘Luna de lobos’.
Y tenía que contar cosas de él a través de lo que se
trasparentaba en esa novela. Al final le hice yo el trabajo, claro…Y
nos pusieron sólo un cinco”.
Así de distendido, a ratos desternillante y a tastos emotivo, abrió
ayer Julio Llamazares una nueva edición de Invitación a la Lectura,
un curso que cumple ahora 21 años de existencia, y en el que en los
próximos meses participarán 31 escritores aragoneses, 25 escritores
de ámbito nacional, 7 poetas, cantautores y músicos, 3 escritores
extranjeros, más un centenar de centros educativos, tres centenares
de maestros y cerca de 30.000 alumnos. Ayer, cerca de 200 alumnos del Instituto
Ramón de Pignatelli se midieron con Llamazares, y las preguntas, la
verdad, fueron un tanto previsibles: “¿Qué consejo daría
a alguien que quisiera dedicarse a escribir?”. “A escribir se
aprende leyendo, de la misma manera que a hablar se aprende escuchando”.
Y más: “¿Cómo se decidió a ser escritor?”.
“Yo quería estudiar Literatura, porque simbolizaba la libertad
total, pero en mi distrito universitario no estaba. Hice Derecho, e incluso
llegué a trabajar un año como abogado. Pero enseguida entendí
que como dice el bolero, sólo se vive una vez, y que por eso hay que
intentar hacer lo que a uno le gusta en la vida. Siempre hay tiempo para arrepentirse
y volver atrás.”
Julio Llamazares publicó en 2005 El cielo de Madrid, una obra con la
que regresaba a la novela tras un decenio de ausencia. Ahora trabaja en dos
libros simultáneamente, uno de viajes, género que cultiva con
pasión y devoción, y otra novela. “El libro de viajes
es sobre las catedrales española, y lo he dejado en la de Teruel –señala-Me
gustan mucho las catedrales aragonesas, por la arquitectura del ladrillo,
por el mudéjar, pero principalmente por su variedad. Desde la de Jaca
hasta la de Teruel hay un mundo, aunque a mí la que más me gusta
es la de Roda de Isábena, que ya no es catedral, pero que es la más
bonita de España”. Si lo es, se debe en buena parte a los esfuerzos
del párroco José María Leminyana. “Es una gran
persona. Aragón es increíble: siempre ha dado hombres, como
Julio Gavín o José María Leminyana, que por sí
solos levantan sueños”.
Aragón. Va a aprovechar su estancia aquí para conocer alguna
comarca que todavía no ha visitado, como las Cinco Villas. “Aragón
es la región de España que más me gusta, y no lo digo
por cumplir. Paisajísticamente, sólo le falta el mar, y la gente
es muy franca y natural. Lo que menos me gusta son los efectos de la especulación
en el Pirineo y la propia Zaragoza, no por la ciudad en sí, sino porque
es la expresión de una región demográficamente descompensada,
con casi la mitad de la población en una ciudad”.
Llamazares está preparando también una novela. “Empecé
hace muy poco y llevo tan sólo unas cuarenta páginas. Tengo
a los personajes centrales, un padre y un hijo, contemplando la lluvia de
estrellas de una noche de San Lorenzo en Ibiza. Viendo las estrellas fugaces
y reflexionando sobre el paso del tiempo, que es el tema central de todas
mis novelas. Pero no sé hacia donde evolucionará”.
Llamazares se definió como “un contador de historias, en un momento
en el que todo el mundo publica, pero no todo el mundo es escritor”.
MARIANO GARCÍA
El
Periódico de Aragón
10 de noviembre de 2006
“¿No
será Dios el tiempo?, así acabaré una novela”
Julio Llamazares
ESCRITOR NACIDO EN: VEGAMIÁN, 1955. TÍTULOS: ABOGADO Y PERIODISTA.
OBRAS: ‘LA LENTITUD DE LOS BUEYES’, ‘MEMORIA DE LA NIEVE’,
‘LUNA DE LOBOS’, ‘LA LLUVIA AMARILLA’, ‘ESCENAS
DE CINE MUDO’ Y ‘EL CIELO DE MADRID’. ACTUALIDAD. HA PARTICIPADO
EN EL CICLO INVITACIÓN A LA LECTURA
ROBERTO MIRANDA
ZARAGOZA
-¿Ha
visto la luz de esta tarde de jueves?
-He estado en las Cinco Villas. Había una luz muy bonita de otoño,
con los chopos abajo, preciosa.
-Esa luz, incorporada a su memoria, puede aparecer algún día
inesperadamente en una novela ¿no?
-Ese es el resorte de una novela. De repente, cuando menos te lo piensas te
sale una luz que era esa misma, la que viste una tarde de noviembre en Uncastillo.
Yo hablo mucho de la memoria, porque creo que es la sustancia fundamental
de la literatura. No en plan nostálgico; sino como una materia de la
que te nutres. Antonio Lobo Antunes decía que la imaginación
no es más que la memoria fermentada. Nadie imagina a partir de la nada.
-Usted ha dicho que se escribe sobre lo que no se tiene, porque lo
que se tiene, basta con vivirlo. ¿Nacer en un pueblo y vivir en la
ciudad supone tener una cuenta pendiente con el pasado?
-Eso de llegar trasplantados a la ciudad le ha ocurrido a casi la mitad de
la población de España. Se escribe de lo que uno cree que ha
perdido, pero es que es imposible perder aquello porque forma parte de la
memoria de las personas y de la historia de este país. Y este país
ha tenido siempre y sigue teniendo una relación complicada con su memoria.
No sólo con la memoria histórica, sino con su propio pasado
rural. Eso produce una quiebra en la personalidad de mucha gente. Y de eso
hablo en algunos libros, no en todos…
-Hay una frase enigmática de San Agustín que mucha gente
conoce ahora gracias a usted…
-Sí, dice: ¿No será Dios el tiempo? Esa es la frase que
pretendo llegar en la novela que estoy escribiendo, cuyo único objetivo
es acabarla con esa frase. Es una transposición de una idea de San
Agustín en el sentido de ¿no estaremos perdiendo el tiempo,
la vida, detrás de unos dioses que pueden ser metafísicos o
materiales como el dinero, la fama o el éxito?, para preguntar ¿No
será Dios el tiempo?
-Su novela La lluvia amarilla acaba también con una frase que
deja fuera de juego al punto final. Dice: ‘La noche queda para quien
es’.
-Es una frase que tampoco es mía; por eso digo que la memoria sirve.
Se la oí a una vieja de un pueblo de Los Ancares y me impactó
por la ambigüedad y por la sugerencia derivada de lo abstracto, no de
lo concreto o de lo evidente; la propia construcción es muy galaica:
No dijo la noche queda para los muertos o para los lobos o para los fantasmas.
Me impactó mucho.
-Del Llamazares juvenil que escribía poesía al novelista
actual (El cielo de Madrid) se nota un irse haciendo dueño del tiempo,
que uno lleva la vida por delante, no detrás, como un lastre ¿Es
así?
-Va uno adquiriendo una especie de poso y de mayor relajación. Pero
creo que el tema fundamental y el que más puede preocupar a las personas
es el tiempo. Hablemos en broma o ironicemos, pero el paso del tiempo es lo
que mueve el mundo.
-El pretérito imperfecto podría ser un intento de ralentizarlo.
-Eso es cierto. Esa es la contradicción del hombre, nos pasamos media
vida perdiendo el tiempo y la otra mitad tratando de recuperarlo. Los momentos
felices, viajes o celebraciones, tratamos de fotografiarlos para fijar ese
presente. Cuando uno escribe, lo que trata es de parar o recuperar el tiempo.
Todo empeño artístico del hombre es de perdurabilidad. Escribir
es intentar parar el tiempo.
Jordi Soler habla en Huesca del exilio en los “Encuentros literarios”
El
escritor mexicano-catalán participó en un coloquio en torno
a su novela “Los rojos de ultramar”
Nació en La Portuguesa, en Veracruz, una comunidad de republicanos catalanes que su abuelo fundó. La historia de ese exilió es el tema de su novela “Los rojos de ultramar”, un libro con el que Jordi Soler inauguró ayer una nueva edición de los “Encuentros literarios” que organiza el Gobierno de Aragón en colaboración con Caja Inmaculada. Vivencias personales y personajes reales sirvieron para que este escritor contara a los oscenses sus propias experiencias
D.A.
HUESCA.- El tema del exilio abrió ayer una nueva edición de
los “Encuentros literarios” que organiza el Gobierno de Aragón
en colaboración con Caja Inmaculada y que se enmarcan en el programa
de Invitación a la lectura que en la capital altoaragonesa dirigen
las profesoras de Literatura Carmen Nueno y Lourdes Berges.
El escritor mexicano afincado en Barcelona Jordi Soler fue el encargado de
inaugurar esta actividad en un coloquio que se celebró por la tarde
en el salón de actos de la CAI en Huesca y que giro en torno a su última
novela, “Los rojos de ultramar”, en la que descubre la verdadera
historia del exilio republicano.
Basada en "vivencias personales, con personajes que son familiares míos e incluyendo en el texto unas memorias que escribió mi abuelo cuando estaba en la guerra, cuando fue trasladado a un campo de concentración en Francia y cuando llegó a México", Jordi Soler cuenta la historia de muchos exiliados, y lo hce permitiéndose licencias de "cierto humor negro o esperpéntico", según Carmen Nueno, que son las que dan a sus obras un enfoque "más original". De hecho, se trata de un libro en el que la reconstruccioón de toda una vida se adereza con un cuidado ejercicio narrativo no exento de registros, ya que la tragedia histórica y la novela de espías invitan al lector a vivir una aventura.
Jordi Soler, que acaba de terminar su cuarta novela en la que sigue abordando el tema del exilio, asegura que "en las novelas se trabaja con materiales reales y lo que se hace es ordenarlo de forma que pueda leeerse y aprenderse de la mejor manera posible". Eso es lo que ha hecho en Los rojos de ultramar, contar a través de los ojos de un nieto, es decir, de él mismo, la vida de Arcadi, un republicano catalán que el 11 de enero de 1937 decidió tomar parte en una guerra que cambiaría radicalmente su vida y la de su familia.
Jordi Soler ha rescatado del olvido la historia real de su familia y la de muchos españoles que tuvieron que abandonar su país, pero extrapola aquella situación de exiliado a la actualidad y reflexiona sobre sí mismo.
En
su intervención contó cómo, cuando era niño, vivió
su infancia en una Barcelona imaginaria en la comunidad de republicanos catalanes
de La Portuguesa, en la selva de Veracruz, que fundó su abuelo. Al
ir viajando a España a partir de 1980 descubrió que esa Barcelona
imaginaria no tenía mucho que ver con la real y "ese tratar de
definir en qué sitio estoy del exilio pasa por allí,porque uno
es de donde nace, de donde viene su familia y de donde nacen sus hijos".
Por eso, Jordi Soler ha experimentdo "el desencuentro con la Barcelona
imaginaria y el encuentro con la Barcelona de hoy, que es la de mis hijos"
y, por lo tanto, es de Veracruz y de Barcelona, "una suma que tiene sus
complicciones y que yo trato de explicar a través de esta novela".
Y si la memoria de su abuelo es la de Jordi Soler, este libro"es la reconstrucción
de su memoria".
“En todas las clases siempre hay un estudiante que escribe bien”
El Premio Nadal 2005 impartió dos charlas ayer en Andorra y Valderrobres
MERCHE GUTIÉRREZ/
Alcañiz
-Tras
haber logrado hacerse con el Premio Nadal en 2005 por Un encargo difícil,
¿cuál es su próxima historia?
-Estoy con otra novela. Me he retirado a mi casa de campo en Gerona,
porque los escritores somos como doctor Jekill y mister Hyde, tenemos unos
años de encierro absoluto y épocas de gran exposición.
Ahora estoy encerrado, trabajando en la historia de un hombre mayor que un
día desaparece. Es un viaje hacia una nueva vida.
-Con su anterior novela consiguió uno de los premios más
prestigiosos en España, ¿qué supone?
- Fue una experiencia apasionante porque fue un reto que me había marcado.
Siempre me había comprado y leído todos los premios Nadal, así
que ¿quién me iba a decir que unas décadas después
acabaría ganándolo yo? Lo mejor del premio es para el libro,
porque a raíz de ganarlo estuve seis meses viajando por España
promocionándolo y me di cuenta del prestigio que tiene el Nadal. En
cualquier rincón de España se valora mucho.
- Así que ¿fue en la lectura de los anteriores premios
Nadal donde encontró la clave?
- Bueno, no porque todo ha cambiado mucho en estos años, lo
que no ha cambiado es la solidez literaria del premio como institución.
Creo que un premio tan longevo da una visión panorámica de la
literatura de este país. Si lo sigues ves una serie de nombres que
impresiona.
- Es un escritor con suerte, con sólo 20 años publicó
su primer libro…
- Sí, pero ahora lo veo y me parece que lo escribió
otra persona, porque uno cambia a lo largo de la vida. Han pasado treinta
años desde entonces. Son libros que miro con cariño, pero que
no escribiría ahora. Además, suelo detectar que tengo mala memoria
y olvido muchas cosas que he escrito antes y en otras épocas de mi
vida.
- Tras esa evolución de la que habla, ¿cómo calificaría
ahora su estilo de literatura?
- Constante. Escribir es algo que cuando te apasiona lo haces a lo largo de
toda tu vida, aunque al final sólo queden dos o tres libros buenos,
o de los que tú estás satisfecho.
- Participa en un programa de fomento de la lectura en el Bajo Aragón,
¿qué le parece?
- Está muy bien. Así se ve si los docentes saben contagiar la
pasión por la literatura, y los alumnos pueden ver la literatura y
los escritores como algo más cercano.
- Igual sale un escritor…
- Siempre en todas las clases hay algún estudiante que escribe bien.
El
Programa
Fomentar la lectura
El premio Nadal 2005, Pedro Zarraluki estuvo ayer en los institutos de Educación
Secundaria de Andorra y Valderrobres. Fue un acto enmarcado en el Programa
de Invitación a la lectura promovido por la Consejería de Educación
del Gobierno de Aragón. El programa consiste en fomentar el hábito
de la lectura de los escolares a través del contacto directo con los
escritores que eligen los profesores del departamento de Lengua de cada instituto.
Hasta ahora, sólo se acogían a este programa los IES, pero desde
el presente curso hay varios centros de Primaria (…)
Ángel Petisme presenta en Teruel su último trabajo, ‘Éxitos secretos’
La recopilación incluye algunos temas
inéditos y un DVD con conciertos
I.M./Teruel
Éxitos secretos es el título del último trabajo del cantautor
aragonés Ángel Petisme, un disco con sus mejores canciones,
un balance de sus 20 años de trayectoria, que presentó ayer
en Teruel donde participó en el programa Invitación a la lectura
del Gobierno de Aragón con una charla con alumnos en el IES Segundo
de Chomón.
El artista bilbilitano afirmó que “este disco nace un poco de
la necesidad de editar canciones mías que está en discos descatalogados
y que mis fans más jóvenes me preguntaban dónde las podían
conseguir”.
Este nuevo trabajo incluye las 17 mejores canciones de Petisme y tres piezas
inéditas. El cantante explicó que para la selección ha
contado con ayuda. “Las canciones no las elegí yo si no que mis
fans han podido votar a través de Internet y precisamente una de las
más votadas ha sido Los sueños se revelan, dedicada a Buñuel”,
comentó.
Imágenes
y literatura
La recopilación de Petisme viene acompañada con un
DVD que recoge siete videoclips, conciertos y varias entrevistas. Además,
se ha incluido un pequeño libro en el que han colaborado una veintena
de escritores y artistas que han dado su visión de la obra de Petisme,
entre ellos hay nombres como José Antonio Labordeta, Magdalena Lasala,
Miguel Mena o Antón Castro.
Petisme destacó durante la presentación de este disco que “es
también una mirada serena en el espejo, volver la vista hacia el pasado”
y aseguró que “haciendo balance estoy contento. Estoy satisfecho
porque todo lo que he hecho tiene una coherencia y no he renunciado a nada”.
En este sentido el artista aragonés indicó que el título
de este trabajo discográfico, Éxitos secretos, “define
muy bien mi trayectoria y mi estado como cantante. El éxito lo entendemos
como las superventas, algo rápido y fácil, pero la verdadera
felicidad y éxito siempre es más personal, más íntimo,
más secreto”.
Petisme aseguró que continúa trabajando y que querría
publicar un nuevo disco en el 2008 ya que “estoy lleno de canciones”.
Además, este artista continúa con su faceta literaria y estas
Navidades viajará a Palestina para poder concluir un libro de viajes
que tiene a la mitad.
EL PAÍS | 24 DE ENERO DE 2000
Los autores se asoman a las aulas
14 institutos aragoneses participan en el ciclo ‘Letras y medios’, en el que colaboran 20 famosos escritores
CONCHA
MONSERRAT / Zaragoza
Más
de 1500 escolares aragoneses de enseñanza secundaria y bachillerato
pertenecientes a 14 institutos han reestrenado una “apasionante experiencia”,
en palabras de sus impulsores, que busca acerca la literatura al alumnado
de la mano de los autores. La Consejería de Educación del Gobierno
aragonés retoma así un programa que desde 1988 a 1996 se había
desarrollado con gran aceptación por parte de los chicos y chicas de
los institutos: acercarse a la literatura de forma directa y penetrar en sus
secretos de la mano de un autor previamente estudiado por el alumno.
Cuatro años de hibernación y un renacimiento prometedor, el
proyecto nace con una lista de 20 autores y cuenta ya con un premio Nobel,
José Saramago, y una joven escritora de actualidad, Laura Espido Freire,
la ganadora del último Planeta. El pasado 17 de noviembre, los profesores
Ramón Acín y Manuel Vilas iniciaron, en el paraninfo de la Universidad
de Zaragoza, con José Jiménez Lozano el ciclo Letras y medios.
A Jiménez Lozano le siguió Juan José Millás y
en diciembre llegó Rosa Regàs. Este mes le toca el turno a Manuel
Vázquez Montalbán y Benjamín Prado, y en febrero estarán
Enrique Gil Calvo, Manuel Hidalgo y Fanny Rubio. Luego seguirán Marina
Mayoral, Manuel Rivas, Carlos Bardem, Pedro Sorela, Antón Castro, José
Jiménez Corbatón, Carmelo Romero, Luis Alberto de Cuenca, José
Saramago, Germán Gullón o Fernando Delgado.
Invitación
a la lectura
Es el punto
y seguido del ciclo Invitación a la lectura. La Consejería de
Educación corre con los gastos que suponen la organización y
los viajes de los autores, algo menos de millón y medio de pesetas
–“son muy generosos a la hora de participar”, apunta Acín-
y la Caja de Ahorros de la Inmaculada editará un texto con las experiencias
del curso.
“Preparar este reencuentro ha servido para hacerlo de forma distinta”,
explica Ramón Acín, uno de los dos profesores aragoneses encargado
del proyecto. El alumno lee el libro del autor antes del encuentro con él,
repasa sus artículos o escucha sus comentarios, y se trabaja con los
profesores en el seminario permanente de lengua y literatura. Acín
justifica que, en tiempo de declive de lo escrito, se h apostado por un enganche
que tenga que ver con la actualidad. “Conocen al escritor por la prensa
y por su obra, entienden que literatura es vida”, afirma.
En este curso se leerán 21 libros y se analizarán 60 artículos
publicados en la prensa. Los alumnos representan a todos los sectores, urbanos,
periféricos o de centros rurales.
Rosa Regàs participó en el ciclo el pasado mes de diciembre
y ya había estado en Aragón en la anterior etapa. Acostumbrada
a bregar con experiencias de cercanía a sus lectores. Regàs
guarda un hermoso recuerdo de su estancia en Zaragoza. “Me sorprendió
lo bien preparados que estaban los alumnos y las preguntas inteligentes que
platearon”, dijo la escritora de Azul, el Premio Nadal de 1994 donde
se narra la pasión amorosa de la periodista Andrea y un hombre más
joven, Martín Ures. La novela y un libro de artículos de actualidad
llenaron un coloquio que, a juicio de la novelista, discurrió “por
las preguntas que interrogaban, sobre todo, por el compromiso de los ciudadanos”.
“Ellos creían que nuestra generación estaba más
comprometida que la suya y yo les dije que, como siempre, en el compromiso
estaban pocos”. Regàs compara esta experiencia con otras en Castilla
o Andalucía con adultos. “Me pareció extraordinaria. Siempre
lo son. La lectura es un placer activo que hay que estimular. No es como la
televisión, que es un placer pasivo. Los chicos y chicas estaban atentos
y sabían mucho de lo que habían leído”, añade.
La escritora niega que sea difícil para un adolescente aproximarse
a su novela Azul. “Eso es una tontería. La literatura no es cuestión
de edades. Yo tampoco creo en eso de los escritores generacionales. Lo importante
es comunicar con el lector. Cualquier persona puede hacerlo”. De Azul
los estudiantes preguntaron por las relaciones, la dependencia del hombre
y la mujer y sobre cuál era menos dependiente. Y también se
interesaron por el paisaje. “Querían saber más sobre su
influencia”, afirma Rosa Regàs.
Saber
estar ante otros
El profesor
Ramón Acín también insiste en que se trata de “acercar
a la literatura a los alumnos”. “pero se pretende, además,
formarles en otras direcciones: la personal y la educativa. Se trata de enseñarles
a saber estar ante otros –en el momento del diálogo con el autor,
cuando hay que preguntar-; y en el segundo, hay que sumergirlos en la actualidad
–el ciclo se centra en los medios de comunicación- y ayudarles
a que se expresen correctamente”. También se fomenta la escritura,
puesto que se trabaja en un resumen que se hace al final. El alumno, además,
debe comprar la obra del autor. “Así se hace biblioteca de familia”,
afirma Acín.
El curso se cerrará con la edición de un texto que recoja la
experiencia de estos encuentros, que buscan apasionar a los escolares con
la literatura.
LETRAS Casi un tumulto se organizó ayer frente a la sede de la CAI. No llegaba ninguna estrella del por-rock, ni el guapo cinematográfico de turno. Sólo un escritor. La crónica ciudadana escribía ayer un hito.
Saramago, el gran pesimista
Juan
Domínguez Lasierra
José
Saramago fue ayer tarde, en Zaragoza, un fenómeno mediático.
Mientras en el hall del Hotel Goya aguantaba estoico el maquillaje para una
entrevista urgente en la televisión, y después de haber asistido
a una multitudinaria rueda de prensa, en el exterior –paseo de Independencia
y Cinco de Marzo- casi se estaba produciendo un altercado de orden público.
Cientos de personas se aglomeraban a las puertas de la sede central de la
CAI y prolongaban una larga cola que llegaba hasta las Galerías Primero
de la mencionada calle. “¿Qué pasa aquí?”,
preguntaba un señor extrañado del alboroto. “Que viene
un escritor”, contestaba otro que también andaba sorprendido
del gentío. Nunca una calle de Zaragoza se vio alterada de semejante
manera por la presencia de un escritor. Y es que Saramago, José Saramago,
que no tiene Internet y abomina del fenómeno mediático, se ha
convertido en una figura que mueve masas, como si de una estrella del papel
couché se tratara. Quines esperaban en la calle, además, no
iban a poder entrar en el salón, puesto que ya se encontraba totalmente
ocupado. “¡Pues yo que he dejado el sofá y la televisión
para venir a verlo!”, decía un caballero con cara de desilusión.
“¿Qué le gusta a usted Saramago?”, le preguntó
con intención. “Sí, quiero saber lo que dice”, me
responde. “Pues dice cosas muy negras, muy pesimistas”, le digo.
“Pero las dirá por algo”, concluye con rotundidad.
Está claro que se trata de un incondicional.
Porque pesimista, pesimista, Saramago lo es a dosis mortales. Ayer, en la
rueda de prensa concedida a los medios, no dejó apenas escapatoria.
Los ciudadanos no tenemos ninguna capacidad para cambiar el mundo. Votar a
uno u otro partido es lo mismo. Los Gobiernos no gobiernan. Quien gobierna
es el dinero, las multinacionales. El tiempo de las revoluciones se acabó.
La democracia es una farsa. ¿Y el amor? El amor es una cosa personal,
algo hermoso, pero que no resuelve nada.
El mundo va mal
José
Saramago ha venido a Zaragoza por un doble motivo: para participar en el ciclo
“Invitación a la lectura” en el Instituto Miguel de Molinos
y para ofrecer una conferencia-coloquio en la CAI acerca de su última
novela La caverna. De paso, ha visitado al presidente Iglesias, quien le ha
obsequiado con un libro sobre Gracián –que para esos estamos
en el Año Graciano- y ha tenido la oportunidad de saludar al secretario
general del PSOE, Rodríguez Zapatero, que también andaba por
el despacho presidencial.
Pero el verdadero motivo de su visita es la gira promocional de su libro,
de su “Caverna” que anda paseando por toda España de la
mano de Alfaguara. Y es que aunque seas un premio Nobel hay que vender. Abomines
o no del mercantilismo presente, el negocio es el negocio, y ni siquiera un
escritor comprometido, crítico, heterodoxo, antisistema, se libra del
sistema. Ni siquiera un pesimista tan pesimista como Saramago: “Soy
pesimista –ratificaba el escritor-. A los optimistas el mundo les parece
que está bien hecho. A los pesimistas no y eso permite pensar que hay
que cambiarlo. Lo que ocurre es que los hechos son los hechos. Y los hechos
nos dicen que da lo mismo tener una mirada optimista que pesimista, porque
es igual. No resolvemos nada. El hecho es que una parte importantísima
del planeta no está bien. Y yo lo asumo. Lo asumo como una manera de
hacer más claro mi pensamiento, Vamos a llegar a Marte. ¿Pero
cuáles son las prioridades en Marte cuando en el planeta Tierra la
gente se muere de hambre? Cuando es más fácil llegar a Marte
que resolver el problema del hambre en la Tierra, las cosas no están
bien. ¿Ésta es una situación realmente humana? No entiendo
esta especie de facilidad que nos lleva a aceptar esto”.
Ni revoluciones ni democracia
Saramago
está tan pesimista que no creer ni en las revoluciones. “Las
revoluciones se devoran. La revolución en el fondo es un “no”
a un situación. Gandhi lo hizo pacíficamente con la resistencia
pasiva. Y echó al Imperio Británico. Pero si la hubiera hecho
hoy, el Imperio Británico aún seguiría en la India. El
tiempo de la revolución se acabó. Una revolución en muchos
casos es quitar un Gobierno por otro. Esta revolución es posible, como
ha pasado ahora en el Congo. Pero una revolución de verdad, de auténtico
cambio social, no existe. Porque el poder ya no está en la política,
en los Gobiernos. El poder se desplazó a la economía. Se puede
derribar a un Gobierno, pero no se pude derribar a una multinacional, sea
Coca Cola, Mitsubishi o la propia Telefónica. Un Gobierno puede cambiar.
Pero nadie puede hacer cambiar a la Telefónica, porque el poder económico
no es democrático”.
Saramago pone a su esposa, y traductora, Pilar del Río, como testigo
de lo que hade unos días, en Nueva Cork, les decía Norman Mailer:
que Clinton será el último presidente de Estados Unidos, porque
las corporaciones ya no necesitan intermediarios políticos para funcionar.
En resumen, según Saramago, que da lo mismo un Gobierno que otro, que
lo mismo da Aznar que Zapatero, y que esto explica el crecimiento de las abstención
en los comicios. “La gente se ha dado cuenta de que el cambio de los
partidos no cambia nada. En Europa, donde más asentada está
la democracia, da lo mismo el nombre de los partidos, sean conservadores o
socialistas. Todos tienen que tener la misma política económica.
En resumen, que no podemos hablar de democracia. Porque el poder real efectivo
no es democrático. Y es que no debemos olvidar que la democracia no
es un punto de llegada. Es un punto de partida. Y ahora la democracia es como
un decorado, para que los países se hagan la ilusión de que
se mantiene la soberanía nacional”.
Ni tan siquiera el amor
Pero su
colmo de pesimismo es no creer ni en el amor, esa última tabla de salvación
del naufragio humano. Porque cuando alguien le replica que el amor está
presente en su novela, y que de ahí parece deducirse una salida a tanto
pesimismo, Saramago insiste. “Pero el amor no resuelve nada. El amor
es una cosa personal, y se alimenta del respeto mutuo. Pero esto no transciende
al colecto. Llevamos ya dos mil años diciéndonos es de amarnos
los unos a los otos. ¿Y ha servido de algo? Podríamos cambiarlo
por respetarnos los unos a los otros, a ver si así tiene mayor eficacia.
Porque el amor no es suficiente”.
“El número de la tarjeta de crédito
es nuestra identidad”
Enrique Mored
“El
nombre se ha vuelto inútil, ha perdido el significado. Lo que verdaderamente
nos identifica hoy es el número de la tarjeta de crédito, el
que utilizamos para ir a un cajero automático a sacar 15000 pesetas”.
José Saramago, premio Nobel de Literatura, dio ayer esta respuesta
a los alumnos de segundo de bachillerato del Instituto “Miguel de Molinos”
de Zaragoza cuando le preguntaron por qué los personajes de su novela
Ensayo sobre la ceguera no tenían nombre. Esta obra -analizada por
los alumnos en clase-, la producción literaria de Saramago y su comprometida
visión de la realidad centraron el acto escolar, enmarcado en el Ciclo
de Invitación a la Lectura que organiza el Gobierno aragonés
con el patrocinio de la CAI.
Sin abandonar su tono pausado de voz, el escritor portugués definió
a los hombres como “unas bestias mal domadas” y dijo que “el
primer esfuerzo del ser humano debe concentrarse en mantener esa bestia atada”.
Saramago se apuntó a la tesis de que “el eslabón perdido
entre el mono y el hombre es precisamente el ser humano” y manifestó
que la humanidad ha sido capaz de crear “maravillas” como “el
Quijote, la Capilla Sextina o la Crítica de la razón pura”
y, a la vez, “inventar” otras ue “no existen en la naturaleza”
como “la crueldad y la tortura”. “Los animales –afirmó-
no son crueles, no torturan. Sólo matan para comer”.
Acompañado por el presidente de la DGA –Marcelino Iglesias-,
el director del Instituto –Enrique Cabrero-, numerosos profesores y
cargos de la Consejería de Educación y casi un centenar de alumnos,
el escritor se definió, “de alguna forma, como un subversivo”
y aseguró que su deber es “intranquilizar a toda la gente”
ante la “crudeza de las situaciones que se viven y “las humillaciones”
que el propio ser humano provoca. “El libro tiene que romper algo que
está helado y petrificado en la conciencia”, señaló.
“Lo peor que le puede ocurrir a alguien –opinó- es la resignación,
aceptar todo lo que venga. No puede morir nunca el espíritu de reivindicación
y de crítica”.
Saramago recordó que “millones de seres humanos pasan hambre
en el mundo y, a la vez, nos gastamos el dinero en ir y volver a Marte”.
“¡Las rocas de Marte me importan un pepino! La prioridad de la
humanidad tiene que ser el propio ser humano –indicó el escritor-.
¿Saben ustedes que con lo que gastamos en cosméticos se podría
resolver el problema de la Sanidad que existe en todo el mundo?”.
“La educación es lo único que salva a la gente”
Autora de varias novelas y libros de cuentos,
y directora del Colegio Estilo de Madrid, la escritora no ha perdido a sus
76 años, un ápice de su vitalidad y elegancia.
Por Irene Villarroya
Ha pasado esta semana por Zaragoza para participar en el ciclo de “Invitación a la lectura”.En un solo día, Josefina R. Aldecoa charló con los alumnos del Instituto Goya sobre su última novela, “El enigma”, y participó en un acto en la Universidad. También sacó tiempo para atendernos y hablarnos de la enseñanza de la literatura y de sus inquietudes.
¿Qué
significa para usted pertenecer a la llamada Generación de los 50?
Para mí, la llamada Generación de los 50 es la mitad de mi biografía.
Pocas veces tienes la suerte de conectar con una generación cronológica,
que esté formada por amigos y que además quieran hacer lo mismo
que tú.
Se trasladó a Madrid en 1944, pero antes en León participó
en una tertulia literaria que fue el germen de la revista “Espadaña”.
¿Sin estos antecedentes su trayectoria hubiera sido muy diferente?
Pertenecí al grupo que asistía a la tertulia que se
creó en la biblioteca Azcárate de León, de la cual surgió
la idea de crear la revista, pero su primer número salió justo
el año en que yo me fui a vivir a Madrid. Yo creo que he tenido suerte
de que, en esa España tan triste, en una pequeña ciudad de provincias
como León se creara ese núcleo cultural tan importante u de
claras raíces progresistas. Tuve la oportunidad de leer lo libros prohibidos,
porque el director, a pesar de que era sacerdote, era un hombre culto y muy
abierto. Nos daba los libros que no encontrábamos en otra parte.
En Madrid entró en contacto, entre otros. Con Rafael Sánchez
Ferlosio, Alfonso Sastre. Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos
y Carmen Martín Gaite. ¿Influyeron en usted a la hora de dedicarse
a la literatura o ya tenía claro su futuro?
Tuve un abuelo que, a pesar de vivir en un pueblo de León
era un hombre con la mente clara, un librepensador. Yo era su nieta mayor
y me daba libros para que los leyera. Su educación, junto con la de
mi madre, fue muy importante para mí. La lectura ha sido siempre una
pasión. El amor por los libros en aquellos años 30 ya me había
marcado.
Pero un buen lector no necesariamente tiene que ser un buen escritor.
Es verdad, hay muchos buenos lectores que piensan nunca escribir
o que no creen que tengan algo que decir, Lo que sí es cierto es que
no conozco a ningún escritor que no sea un buen lector.
Usted es hija y nieta de maestras republicanas. Este hecho se ha reflejado
en su literatura, pero también en su vida, ya que en 1959 abrió
el Colegio Estilo, que trataba de ofrecer una alternativa a la enseñanza
franquista. ¿Qué ha cambiado en el colegio con la democracia?
El colegio no ha cambiado nada. Durante el franquismo no tuvimos
ataques ni presiones, porque el colegio, cuya educación estaba inspirada
en la Institución Libre de Enseñanza, era muy pequeñito
y nos tenían ahí aparcados. Yo he dado pocas clases. A mí
lo que me preocupa es la educación globalmente, es decir, los programas,
la formación del profesorado, las corrientes renovadoras que conocía,
no sólo de la Institución Libre de Enseñanza, sino de
Inglaterra y Estados Unidos. Estoy convencida de que la educación es
lo único que salva a la gente.
¿En qué se diferenciaba de los otros colegios?
Ha sido un colegio privado, que nunca ha tenido subvenciones, (de
las que estoy totalmente en contra), poco más grande que mi casa, y
hacíamos libremente lo que queríamos. No hacíamos nada
extraño, nada que no fuera cultural, pero enseñábamos
grandes poetas que entonces no figuraban en los libros escolares, incentivábamos
la creatividad, de la que se habla mucho, pero que sigue sin ponerse en práctica.
A través del arte estimulábamos al niño su capacidad
creadora. La historia la dábamos con la máxima objetividad.
A él acudían hijos de intelectuales, artitas…Y
al ser pequeño y del todo privado, ¿no era un poco elitista?
A finales de los cincuenta, recién llegada de Nueva Cork,
mi hija tenía cuatro años, la misma edad que los hijos de algunos
amigos, y no sabíamos a qué colegios mandarlos. La pública
estaba inspirada en los mismos principios que los religiosos. Al abrir el
Colegio Estilo no hacía más que poner en marcha aquel intento
de educación avanzada que había empezado a finales del siglo
XIX y principios del XX. Por eso, si entendemos que la cultura es elitista,
entonces el Colegio Estilo, sí que es elitista. Nuestro centro sigue
igual que el primer día. Claro que es caro, porque todo lo deben pagar
los padres y tenemos un exceso de profesorado. Ellos saben lo que cuesta mantener
aquello, pero hoy en día trabajan el padre y la madre y si tienen preocupación
por la cultura…
Los profesores en España se quejan de que los alumnos no les
hacen caso y la calidad de la enseñanza está en entredicho.
¿Qué opina de esto?
Sí, ocurre, y hay muy mal ambiente, pero quiero decir que
el desconcierto viene por los constantes cambios de los planes de enseñanza.
Con ello se crea una gran confusión en las horas, las asignaturas,
etcétera. Lo que no aparece por ningún lado es un verdadero
proyecto educativo. Eso sí que lo tenía la Institución
Libre de Enseñanza.
¿Cómo ve las relaciones entre los hijos y los padres,
un pilar fundamental en la educación?
Los padres hoy también están desconcertados, porque
en España ha habido un cambio tremendo. Hemos pasado del siglo XIX
al XXI sin transición y eso se nota mucho en la educación. Ahora
los chicos viven una enorme libertad; los niños y los jóvenes
se han convertido en protagonistas de todo y están sometidos a un marketing
feroz. Quiero dejar claro que los niños y los jóvenes son iguales
en todas las épocas, pero el ambiente influye.
(…)
HERALDO DE ARAGÓN
11 DE MARZO DE 2003
Vicent:
“Hay que ser optimistas, las bibliotecas están llenas de jóvenes”
El escritor participó ayer en Zaragoza en los ciclos de Invitación a la Lectura y de Conversaciones en la Aljafería. Hoy estará con los alumnos del Instituto de Alcañiz
JOSÉ LUIS SOLANILLA
ZARAGOZA.
El escritor y periodista Manuel Vicent considera que hay motivos para el optimismo
y que, a pesar de que las cámaras de televisión nos muestran
a veces alas calles de algunas grandes ciudades frecuentadas por grupos de
jóvenes con el botellón en la mano, no hay más que darse
una vuelta por cualquier biblioteca para constatar que “también
están llenas de jóvenes, como hay multitud de jóvenes
pasando los fines de semana en zonas de recreo al aire libre con la mochila
al hombro, o participando activamente y con gran generosidad en las ONG”.
Vicent estuvo ayer conversando, dentro del ciclo Invitación a la Lectura,
con alumnos los Institutos Tiempos Modernos y Miguel Catalán. También
participó, posteriormente, en el ciclo Conversaciones en la Aljafería,
que dirige Ramón Acín. Hoy viaja hasta Alcañiz para cambiar
impresiones con los alumnos del instituto de esa población turolense.
Esta es la segunda vez que Manuel Vicent viene a Zaragoza para charlar sobre
sus libros con escolares. Él dijo sentirse reconfortado con estos encuentros,
en los que anima a los jóvenes a sumergirse en la lectura porque “leer
es una auténtica aventura, es volar, viajar a cualquier parte sin moverse
de una habitación, aunque no tengan moto ni otro vehículo”.
Le llama la atención que “hay más chicas que chicos interesados
en estas charlas, que las chicas están más despiertas que los
chicos a estas edades, aunque a partir de los veinte años parece que
cierto cambio porque las chicas son más enamoradizas y los jóvenes
dan un acelerón”. Asegura que la juventud de ahora ha cambiado
de ideas con respecto a la de hace diez años:”Entonces no veías
a ningún chico menor de veinte años que pensara votar al PSOE,
al que identificaban con la corrupción, pero ahora no encuentro a ningún
chico de esta edad que piense votar a Aznar. Veo a todos los jóvenes
en contra de la guerra, son más solidarios y son mucho mejores que
nuestra generación”. En su opinión, la juventud de ahora
“tiene más referencias, más excitación, sabe más,
otra cultura –la cultura de la imagen-, están más vivos
y se movilizan continuamente”. Creo incluso –añade- que
el primer gesto de vejez es desdeñar a la juventud y que son los hijos
los que educan a los padres, que al final tienen que dar la razón a
sus hijos. Si el hijo del troglodita le hubiera hecho caso a su padre y hubiera
vuelto todas las noches a las 9 de la noche, todavía estaríamos
viviendo en las cavernas. Estamos ahí porque a esos jóvenes
no les daba la gana hacer todo lo que decían sus padres y se pasaban
la noche por ahí”.
Por otro lado, el contacto con estos jóvenes permite al escritor traspasar
“ese trasfondo del muro negro de mil ojos que son los lectores invisibles”,
según Vicent, quien afirma que a partir de cierta experiencia literaria,
“uno ya sabe cuáles son sus lectores, incluso físicamente,
pues estás en una feria del libro y de antemano sabes qué personas
de las que pasan por ahí leen tus libros y te van a pedir que se los
firmes”. Eso reconforta al creador porque “un libro no es tal
hasta que es leído, como un cuadro no adquiere esa condición
hasta que es contemplado”. En cuanto al perfil del lector de Manuel
Vicent, éste cree que son “progres de los sesenta y sus retoños”.
Placer y sexo
Manuel Vicent, que en su última novela, “Cuerpos sucesivos”
(Alfaguara) explora la intensidad del amor y su relación con el sexo
en el último tramo de la vida, la vejez, dijo ayer que “un amor
sin sexo es como una comida de régimen adelgazante. El placer y el
sexo son la grasa del amor. Sin embargo, el placer tiene una base de sacrificio.
Así como el revés del amor es la muerte, el revés del
placer es el dolor. Para llegar al placer se necesita cierto sacrificio, preparación,
conquista, una pelea, una lucha”. Pero en última instancia, según
el escritor valenciano, los mejores placeres son los más baratos y
los que están al alcance de cualquiera, y esto es válido también
en el ámbito literario, donde “sólo funcionan los placeres
a los que el lector puede tener acceso”. Ejemplo de esta gradación
de placeres podría ser, en su opinión, lo que ocurría
“en la ciudad prohibida, en China, donde los cocineros de los emperadores
se levantaban a las 4 de la mañana para preparar 40 platos distintos,
una sinfonía de sabores, el gran placer del emperador, lo máximo
a lo que se puede aspirar en la vida”.
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HERALDO DE
ARAGÓN
19 DE FEBRERO DE 2004
Sanchís Sinisterra cree que España
vive un periodo neofranquista
Asistió en el I.E.S. Avempace al estreno de su obra “Terror y miseria en el primer franquismo”, dentro del ciclo “Invitación a la lectura”
ANTÓN CASTRO
ZARAGOZA.
José Sanchís Sinisterra llega con algo de retraso, y saluda
a algunos amigos. Teruel aparece de inmediato en los primeros diálogos.
Aquel Teruel de finales de los sesenta cuando “era la ciudad más
avanzada de España pero allí nadie lo sabía”. Comenta
Sanchís: “Tendré que volver. La última vez que
estuve fue en 1971”. Se reencuentra con una amiga de entonces: la profesora
y poeta Carmen Magallón. Le pregunta: “¿Dónde vives
ahora?”. Sanchís Sinisterra, vestido de negro como un personaje
de Beckett, su maestro, suspira como si no lo supiera muy bien. El salón
de actos del Instituto Avempace está abarrotado. Va a iniciarse la
representación, con profesores y un alumno, de su obra “Terror
y miseria en el primer franquismo”, que ha publicado Cátedra.
Simeón Martín bromea, dice que ya ha llegado “El Salvador”
y anticipa que vamos a ver la España oficial y la España real.
El silencio es casi total. Comienza la función. Rubén Enciso
ha diseñado una escenografía casi minimalista y una pantalla
de vídeo, donde se proyectan imágenes del NODO, cumplirá
una doble función. Enseña a los jóvenes como era la España
imaginaria y surrealista que se veía durante quince minutos antes de
cada película y servirá de feliz transpón para las seis
piezas en que ha sido condensada la obra. Así, con un buen trabajo
actoral, se irá representando diversas piezas: “El sudario de
tiza”, una reflexión sobre la historia de España y los
males endémicos del país; “Plato único”,
un sainete sobre la hambruna y algunas técnicas de seducción
con notas de trazo grueso y una broma muy de la época; “Por el
amperio hacia Dios”; “El anillo”, o de cómo Lola
Martínez supo crear metateatro en un fragmento que iba a ser de alta
comedia; “Intimidad”, quizá el momento más duro
y emotivo del espectáculo, el relato de dos presas que ocultan ominosos
secretos y padecer un temor constante; “El topo”, un drama rural
acerca de un hombre que lleva nueve años escondido mientras su mujer
es vejada a diario, y “Atajo”, “una mirada ácida,
cáustica y corrosiva sobre el Opus Dei”, según reza en
el programa de mano, que hizo correr maliciosas carcajadas.
José Sanchís quiso compartir el aplauso con sus actores. Explicó
que con la obra, que mezcla el humor y la pedagogía, había querido
dar una visión fragmentada y crítica de los años cuarenta.
Comentaría luego: “La obra no pretende ser una visión
imparcial. Tomo partido por los vencidos. Es la visión de los derrotados,
de los que no tuvieron voz. Se trataba de mostrar un pasado que se ha olvidado
o silenciado”.
Un joven le preguntó si seguía existiendo censura. “No
hay censura evidente como entonces, pero sí hay censura filtrada, un
intento de no remover demasiado las cosas, hay una prisa por olvidar, que
es una forma de censura que ya empezó en los años de la Transición.
Ahora hay otra forma de censura más perversa: la tergiversación
de los hechos, la manipulación, la falsificación a través
de los medios de comunicación. Vivimos en el neofranquismo: el franquismo
está ahí y es una amenaza constante”.
Un profesor le preguntó qué diferencias establecía entre
“teatro histórico” y “teatro de la memoria”.
Explicó que el primer término le parecía enfático
y pretencioso, aludió a su maestro Beckett: “Para él la
forma es el contenido y el contenido es la forma”. Y ensayó una
definición del teatro de la memoria. “El teatro de la memoria
es algo muy distinto. Sería un teatro que no respeta el rigor, sino
que aborda la huella que han dejado los acontecimientos en los seres humanos.
Lo cual quiere decir que puede ser infiel a los hechos y más subjetivo”.
Habían pasado dos largas horas y los alumnos, entusiasmados, quería
que les firmase “Terror y miseria en el primer franquismo”.
En la última
“El contacto del autor y el lector es importante”
Espido Freire ofreció ayer una charla a estudiantes en Utrillas
SARA
FALO/ Utrillas
La escritora Espido Freire, ganadora del Premio Planeta hace unos años
con Melocotones Helados, estuvo ayer en Utrillas ofreciendo una charla
a los estudiantes del instituto.
- ¿Cómo valora esta experiencia de visitar Centros Educativos
con el programa Invitación a la lectura?
- Llevo tres años colaborando con distintos institutos y en
diferentes Comunidades. En Teruel estuve hace dos años. Ha sido todo
fantástico, todas las veces que he venido la acogida ha sido fabulosa,
por parte de los chavales y por parte de los adultos. Aunque el trabajo que
conlleva este tipo de actividades es impresionante los resultados son tan
buenos que se consiguen sacar lectores en estas iniciativas. El contacto del
lector con el autor es todo un éxito.
- Hoy presenta en Zaragoza Mujeres de sol a sol. Compartiendo
espacio con otras escritoras, ¿qué opina de estas antologías?
- Tampoco es la primera, además me considero cuentista más
que cualquier otra cosa y por desgracia no es fácil publicar en solitario.
Esta es especialmente bonita como objeto, la edición está cuidadísima;
me he leído varios cuentos y tienen un nivel estupendo. A mí
se me encargó un cuento que reflejara el mundo rural. Me fue a un tiempo
sin tiempo, se supone que ocurre en torno a los años 30, en el que
el papel de la mujer estaba reforzado por su rol en la familia. Hablo de cómo
lo ven los niños, de cómo poco a poco se va reforzando ese rol
por imitación. Se titula La venta de las novillas, tiene un paralelismo
entre unas terneras que hay que vender y las mujeres de la casa, y con eso
te lo he dicho todo.
- ¿Cree que ha cambiado algo el papel de la mujer en el mundo
rural?
- Hay zonas en las que ha cambiado, en las que las mujeres han ido
ganando terreno, han formado cooperativas, han tomado conciencia de género.
Otra cosa es que dentro de la casa continúen luchando contra lo mismo.
La mayor diferencia es que cada vez hay más mujeres con una autonomía
económica.
- El tema recurrente, el Premio Planeta, ¿afectó de
alguna manera a su carrera literaria?
- Yo tenía ya directrices, lo que ocurre es que todo se precipitó.
El Premio dura lo que dura, que son seis meses, lo que hizo fue acelerar procesos
que creo que hubiera conseguido aunque más tarde, quiero creer.
- En el ámbito personal, ¿afectó?
- No, porque siempre he sido muy precoz, estudie ópera desde
muy cría, comencé a publicar también muy jovencita, lo
que me parecía esencial era tener muy claras las cosas que se me avecinaban
al presentarme al Premio. Una vez que asumes las consecuencias no sirve de
nada lloriquear. Lo de ir a vivir a Madrid, lo tenía decidido el año
anterior y todavía tardé un año en irme, no me instale
en la capital de “nueva rica”. El dinero no es tanto como se puede
imaginar, para lo que realmente sirve el Premio es para sembrar contactos,
para que suene el nombre y para que haya un público que te dé
una oportunidad y luego aprovecharla.
- ¿Se sigue presentado a premios? ¿Cree en este tipo
de concursos como plataforma?
- He ganado algún premio más, pero de estos a los que
no te presentas, que dan los lectores. No lo descarto. Como sistema de lanzamiento
son únicos.
- ¿Qué es más difícil, triunfar o mantenerse
arriba?
- Mantenerse, sin ninguna duda. El ganar puede deberse a un chispazo
de genio, a contactos, a suerte. Mantenerse exige una disciplina, un equilibrio
que no es sencillo combinar con la sensibilidad creativa. Es una profesión
muy irregular.
- El libro que publicó en 2002, Cuando comer es un infierno,
es un libro verdaderamente divulgativo que trata un problema muy actual como
lo es el trastorno alimenticio.
- Sí, no es un libro autobiográfico, aunque se ha tomado
como tal. Es un libro en el que recojo testimonios de cuatro personas que
han estado enfermas. Y yo no he ocultado nunca que he estado enferma, pero
lo que no he hecho es escribir un libro sobre mi experiencia. Es un tema muy
duro y solo toqué los temas más representativos. Entre la novela
Irlanda (mi primea novela) y este ensayo no hay una distancia grande, es dar
voz a una gente que no puede proclamarla y que está encasillada.
- Sé que es costumbre suya tener algún libro en la recámara…
- En mayo publico en Alfaguara la novela Nos espera la noche,
es la segunda parte de Donde siempre es octubre.
- Y faltará la tercera…
-Pufff…
- ¿La tiene pensada?
- Sí, está pensada desde hace mucho tiempo pero antes
espero hacer otras cosas, espero que me publiquen cuentos. Este año
me quiero dedicar sobretodo a viajar, a ser activa porque el año pasado
fue de mucha reflexión.
- Aquí, en el Instituto de Utrillas se convoca todos los años
un concurso literario de prosa y poesía bajo el nombre de Lázaro
Carreter, ¿qué consejo darías a estos alumnos que empiezan
en el mundo de la literatura?
- Que tiene que leer mucho más de lo que leen y a partir de
ahí empezar a tener una voz propia, no copiar a nadie. Siempre hay
referencias pero tienen que intentar que cada frase les suene a no dicha antes,
luego el tema fluye sólo, con las obsesiones de cada uno.
HERALDO DE
ARAGÓN
4 DE MARZO DE 2004
Günter Grass “celebrará” el 30 de marzo el aniversario de Goya en Fuendetodos
Participará en Invitación a la Lectura, inaugurará una muestra de su obra gráfica en la localidad zaragozana y reinterpretará un “Disparate"
Zaragoza.
Günter Grass va a visitar Aragón. Si nada se tuerce a última
hora, como ocurrió hace un par de años, el escritor alemán,
premio Nobel de Literatura en 2000, estará el próximo 30 de
marzo en Fuendetodos, donde asistirá a la celebración del aniversario
del nacimiento de Goya e inaugurará una exposición de su obra
gráfica en la localidad aragonesa. Grass siempre ha sido un ferviente
admirador de la obra del pintor español, y se ha mostrado entusiasmado
por la posibilidad de mostrar sus creaciones en el mismo sitio que le vio
nacer.
La posibilidad de que recale en Fuendetodos ha venido de la mano de Círculo
del Arte, entidad nacida en el seno de Círculo de Lectores, y que ofrece
obra gráfica de artistas como Antonio Saura, Eduardo Arroyo, Albert
Ràfols-Casamada, José Hernández, Manuel Rivera, Alberto
Gironella, Eduardo Arranz-Bravo o Andreu Alfaro. Grass presentará su
último libro en Barcelona el día 28, inaugurará también
en la capital condal una exposición de su obra pictórica, y
posteriormente viajará a Aragón.
Estará dos días en esta Comunidad porque, además. Quiere
emprender otras actividades. El mismo día 20 por la tarde participará
en una sesión del ciclo Invitación a la Lectura, que se desarrollará
en Fuendetodos, y al día siguiente tiene previsto recorrer paisajes
y localidades que le atraen especialmente: Belchite viejo, los Monearos, los
escenarios en los que estuvo Gerorge Orwell durante la guerra civil española…Pero
quizá lo más destacado sea el hecho de que el escritor alemán
quiere rendir un homenaje especial a Goya y realizará