Gobierno de Aragón
Con la colaboración de: CAJA INMACULADA

 

Última actualización 22 Octubre, 2007
"El acto de escribir",
Ana Mª NAVALES
"Razones para escribir",
Soledad PUÉRTOLAS
"Autopresentación",
Javier TOMEO
"Sobre literatura",
José SARAMAGO
"Autopresentación",
Francisco J. SATUÉ
"Escribir",
José Luis RODRÍGUEZ
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

EL ACTO DE ESCRIBIR
Ana Mª NAVALES

Ser una escritora que cultiva varios géneros (poesía, novela, relato), profesora de literatura y además ejercer la crítica literaria, multiplica de tal modo la perspectiva a la hora de reflexionar sobre el proceso de la escritura que, más que iluminar el camino, podría introducirme en un laberinto de difícil salida si llegaran a mezclarse los distintos niveles desde los que se puede abarcar el hecho literario.
Cuando se me ha pedido que explique mi obra, una novela, un poema o un cuento, incluso el por qué y el cómo de su creación, siempre me he sentido incómoda. Me ha parecido un ejercicio complicado y poco satisfactorio que obliga a situarse en un plano exterior al de la propia escritura. Analizar mi personal pasión literaria de un modo raciona, medir la diferencia entre lo que me propuse hacer y el resultado final, exige revivir las incidencias de la aventura, los desalientos, el vacío, los momentos de éxtasis, los obstáculos que, a veces, ni uno mismo sabe cómo logró vencer.
Todo esto requiere el esfuerzo de un desdoblamiento, verse desde fuera, desnudo y sin máscara, frente a la cuartilla en blanco. El escritor y sus fantasmas como dijeran Sábato y Vargas LLosa, facilitándonos el descenso a la zona oscura de nuestro espíritu, el magma donde conviven lo real y lo imaginario, de donde emanan los seres que poblarán nuestros mundos de ficción.
Advierto que, al tratar de explicar mis actitudes ante la creación literaria, pienso inconscientemente en la narrativa, en la novela, dejando la poesía como algo todavía más incontrolable, ante lo que no cabe plantearse trucos, carpintería literaria, aunque el poeta pueda ser un fingidor, como apuntara Pessoa, en un sentido no siempre bien interpretado. En el terreno de la lírica, el arrebato, el instinto, la metafísica, son acaso más evidentes que en cualquier otro género literario.
Digo esto porque nunca he tenido una poética racional, unos principios y reglas a los que debían ajustarse mis poemas. Podría hablar quizá de intentos, de búsquedas, de preocupaciones.
El núcleo generativo del poema surge del deseo de ahondar en mi mundo, de abarcar todo lo que conforma mi espacio vital, para encontrar mi identidad y llegar a la integración en los seres y el mundo físico, más allá de un aparente desarraigo.
Hay también una permanente búsqueda de un lenguaje, de un léxico innovador, que rompa la incomunicación producida por el desgaste del valor expresivo de la palabra. La poesía es, a veces, el tema del poema, en una íntima relación poesía-vida y donde tanto como la palabra importa la vivencia. Veo la tarea poética como creadora de una nueva realidad en la que la relación con los otros se establezca a través de una vía imaginativa.
A pesar de todo esto, no tengo una teoría del poema. Me muevo entre dudas y vacilaciones en torno al enigma de la poesía, de su oscura esencia.
Volviendo a la narrativa yo creo que cuando Barthes dice que el "el que habla en el relato no es el que escribe en la vida y el que escribe, no siempre es el que es", no está haciendo un ingenioso juego de palabras. La frase va más allá de la relación entre escritor, autor, narrador, y encierra una filosofía que estaría dispuesta a suscribir.
Antes de nada diré que yo intento acercarme a la literatura en estado virginal, que no me preocupan en absoluto las corrientes ni las modas. Que escribo inevitablemente, por una necesidad visceral, y que en cada libro me enfrento a un proceso de creación distinto, aunque pueda deducir, con meditativa paciencia, unas constantes que, sin duda, se repiten en lo que algunos llaman el oficio de escritor y yo denominaría el arte de escribir, individual e intransferible siempre.
Flaubert dice: "un libro es para mí una manera de vivir". Yo ampliaría la frase a algo más que un libro, al hecho de que escribir es mi manera de vivir. Y estaría de acuerdo con Maurice Blanchot en que escribir no tiene nada que ver la la literatura, son cosas distintas, aunque una lleve a la otra y aunque se advierta, en más de un autor, que se confunde o identifican, que ellos mismos son pura literatura, representada, a veces con naturalidad, y otras de un modo histriónico.
*Extraido de Invitación a la lectura (1985-1995).

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